Al observar el cielo nocturno, la luz visible procede de la materia ordinaria: planetas, estrellas, nebulosas y galaxias. Sin embargo, los astrónomos estiman que esta materia convencional supone apenas un 5% del universo. El resto está dominado por una extraña sustancia llamada materia oscura, que representa el 27%, y una fuerza igualmente enigmática conocida como energía oscura, que abarca el 68%.
En enero de 2026, un descubrimiento revolucionario cambió nuestra percepción: la detección confirmada de una galaxia compuesta mayoritariamente por materia oscura y carente de estrellas, bautizada como Cloud-9. Ubicada a 14 millones de años luz de la Tierra, esta «galaxia fallida» fue identificada gracias al telescopio espacial Hubble y observaciones de radio realizadas con el Very Large Array (VLA). El fenómeno de estas galaxias oscuras despierta gran interés ya que podrían ser relictos de las primeras etapas de formación galáctica, descritas por algunos investigadores como «casas abandonadas» en nuestro vecindario cósmico.

Siguiendo esta línea, investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad de La Laguna han realizado nuevas simulaciones cosmológicas que predicen la existencia de varias galaxias oscuras en el entorno cercano de nuestro Grupo Local. Publicado el 12 de junio de 2026 en la revista internacional Astronomy & Astrophysics, su trabajo revela que estas galaxias se encuentran preferentemente en zonas de baja densidad, en los límites exteriores del Grupo Local.
Guacimara García Bethencourt, estudiante de doctorado y autora principal del estudio, explicó que estas galaxias se originan en halos de materia oscura que poseen características concretas, impidiendo que el gas alcance la densidad necesaria para formar estrellas. En consecuencia, permanecen invisibles para los telescopios convencionales, al no emitir luz visible.
Las simulaciones sugieren que podríamos encontrar hasta ocho galaxias oscuras en un radio cercano a 8 millones de años luz, muy próximas a nuestro sistema solar galáctico. Los radiotelescopios modernos, como el radiotelescopio FAST en China, serían capaces de detectar el hidrógeno neutro que contienen, al igual que sucedió con Cloud-9. Este hecho podría confirmar indirectamente la hipótesis cosmológica predominante conocida como modelo Lambda-CDM, que predice la existencia de este tipo de estructuras.
La materia oscura, invisible y misteriosa, sigue siendo uno de los grandes enigmas del cosmos. La posible existencia de estas galaxias «fantasmas» abre una nueva frontera para entender la formación y evolución de estructuras en el universo. Como afirma García Bethencourt, «el universo podría estar repleto de galaxias invisibles, y estamos más cerca que nunca de encontrarlas».
Esta hipótesis no solo amplía nuestro conocimiento sobre la distribución de materia oscura, sino que también pone a prueba las técnicas observacionales mediante radioastronomía, potenciando las capacidades actuales en la exploración del firmamento.
La búsqueda de galaxias oscuras representa un desafío fascinante para la astronomía moderna, con implicaciones profundas en la comprensión del cosmos y su composición real más allá de lo que la luz puede mostrar.