Este reproductor de 249 dólares recupera la rueda del iPod y el arte perdido de poseer tu música

En plena era de la música en streaming, un nuevo dispositivo apuesta por retomar la experiencia de tener en tus manos una biblioteca musical propia, sin interrupciones ni distracciones digitales, gracias a la vuelta de la icónica rueda táctil del iPod.

En un mundo dominado por dispositivos multifuncionales y servicios de suscripción en la nube, el regreso de objetos especializados que cumplen a la perfección una sola función se ha convertido en una tendencia al alza. Mientras el vinilo y las cámaras analógicas reviven con fuerza, también encontramos el regreso de teléfonos plegables y, curiosamente, de los auriculares con cable, defendidos aún por muchos puristas. En esa misma línea, la compañía New Matter ha presentado un reproductor de música portátil que recupera un clásico del diseño: la rueda táctil del iPod, pero actualizado a los estándares actuales y con un precio de 249 dólares.

Este nuevo reproductor, llamado Sudo, apuesta por mantenerse alejado de las distracciones de las aplicaciones y notificaciones constantes. Su única función es reproducir la música almacenada en el dispositivo, sin interrupciones por mensajes de Slack, avisos de redes sociales o recordatorios constantemente invasivos. Se trata de volver a poseer una biblioteca musical tangible, algo que raramente ocurre hoy en los servicios de streaming donde la música se alquila mes a mes en servidores remotos. El Sudo permite navegar cómodamente gracias a la icónica rueda táctil bajo una pequeña pantalla táctil, que se combina con un conector de 3.5 mm para auriculares tradicionales y carga mediante USB-C, modernizando su conectividad sin perder el toque clásico.

La rueda táctil es la gran baza del dispositivo. Aunque pueda parecer una nostalgia infundada, poner la rueda bajo el pulgar despierta años de memoria muscular en usuarios que disfrutaron del iPod, facilitando controles intuitivos y sin necesidad de mirar constantemente la pantalla. Esta característica, que Apple perfeccionó en su día y que casi nadie ha retomado seriamente, resulta más eficaz que el simple toque en pantalla para muchos usuarios. El diseño del Sudo incorpora además algunos elementos que denotan robustez y servicio: tornillos visibles en cada esquina del equipo permiten abrir el aparato fácilmente, un detalle que subraya el compromiso con la reparación y el mantenimiento frente a la obsolescencia programada.

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En cuanto al diseño, el Sudo está disponible en cuatro colores, destacando la versión Tangerine, con un tono vibrante que recuerda a algunos dispositivos emblemáticos como el Rabbit R1 o el iPhone 17 Pro. El logotipo del dispositivo es pequeño y asimétrico, aportando un estilo sutil pero decidido.

La interfaz del sistema operativo es sencilla, minimista y sin algoritmos que recomienden canciones. La música se organiza en listas planas de artistas, álbumes y canciones, manteniendo el control total en manos del usuario. Un detalle muy apreciado por los audiófilos es la indicación de calidad sin pérdidas (lossless) en las pistas, algo que pocos reproductores portátiles incluyen y que demuestra que el Sudo está diseñado para un público exigente y conocedor.

Además, el diseño visual de la pantalla incluye detalles como permitir que la carátula del disco se extienda y difumine detrás del menú, aportando un toque de ambientación que nunca tuvo el iPod original y que brinda una experiencia más envolvente a la hora de escuchar música.

No obstante, hay que ser cautos. Las imágenes y especificaciones aún no garantizan que el producto final cumpla plenamente con las expectativas generadas. Sin embargo, la propuesta de New Matter lanza una reflexión muy oportuna: en un mundo lleno de dispositivos que fragmentan nuestra atención y bombardean con notificaciones constantes, apostar por un equipo que simplemente reproduce la música sin interferencias es una respuesta necesaria y bienvenida.

El Sudo se presenta como una apuesta arriesgada pero con principios sólidos que invitan a recuperar el placer de poseer y escuchar música sin intermediarios ni interrupciones digitales. Más allá de ser una simple nostalgia, representa una crítica implícita a la cultura del streaming y a la tendencia actual de menospreciar la experiencia física y personal con los archivos musicales. En plena década de 2020, retomar la rueda del iPod parece ser no solo un gesto de diseño, sino una declaración de intenciones sobre cómo queremos consumir nuestra música en el futuro.

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