Google Japón ha sorprendido con su más reciente innovación en interfaces de hardware: el Gboard Kurukuru Version. Este concepto rompe con la forma convencional de escribir, ya que en lugar de que los dedos se desplacen sobre un teclado estático, la tecnología consiste en colocar las teclas sobre cuatro cintas transportadoras motorizadas que las mueven constantemente hacia la mano del usuario.
El diseño incorpora cuatro cintas continuas, cada una equipada con 29 interruptores, sumando un total de 116 teclas disponibles. A medida que las teclas giran, el usuario mantiene la mano relativamente fija, haciendo coincidir el momento de pulsar con la llegada al alcance de la tecla deseada. La configuración permite la introducción directa de letras tanto en mayúscula como en minúscula, y es posible utilizarlo únicamente con una mano o incluso un solo dedo para controlar toda la escritura y navegación.
Este sistema libera la segunda mano, que puede dedicarse a tareas adicionales como manejar el ratón o sostener un objeto. El Gboard Kurukuru representa la decimoquinta versión dentro de una serie experimental de Google Japón en la que se han probado varias propuestas inusuales para dispositivos de entrada, incluyendo filas lineales alargadas, loops dobles y teclados basados en dial de teléfono rotatorio.
A pesar de su complejidad, Google ha confirmado que no hay planes comerciales para lanzar este teclado al mercado. Sin embargo, ha publicado los archivos de fabricación open-source para que creadores, ingenieros y aficionados puedan construir réplicas funcionales. Este kit permite elaborar las piezas mediante impresión 3D, usar interruptores mecánicos estándar y ensamblar mecanismos motorizados propios para el movimiento de las cintas. El proyecto también sugieren variaciones experimentales en la velocidad de las cintas y el tamaño del dispositivo.
Presentado oficialmente el 1 de octubre, el diseño homenajea la distribución clásica de 101 teclas, combinando una estética casi satírica con ingeniería avanzada en hardware. Más allá de su originalidad, busca impulsar una reflexión sobre la ergonomía y la accesibilidad en dispositivos de entrada, aunque invertido: en lugar de que el usuario se adapte a un teclado estático, las teclas se adaptan a la posición fija del usuario.
Esta innovadora propuesta, además, abre la puerta a nuevas posibilidades en interfaces físicas donde las máquinas pueden mover componentes para facilitar la interacción humana, una idea que podría servir para mejorar el confort y la eficiencia en la programación o la escritura intensiva.