Los centros de operaciones de seguridad (SOC) han lidiado durante años con el reto de manejar un volumen abrumador de alertas. En este contexto, la incorporación de agentes de inteligencia artificial que puedan investigar de forma autónoma ciertas señales sospechosas representa una novedosa vía para mejorar la eficacia.
Actualmente, los equipos de seguridad están probando tecnologías que integran información de múltiples sistemas, analizan posibles amenazas y sugieren acciones a los operadores humanos. Esta asistente tecnológica resulta atrayente, ya que los analistas disponen de tiempo limitado, mientras que la cantidad de posibles incidentes aumenta sin pausa. Además, los atacantes están equipándose con herramientas de IA que aceleran sus acciones, por lo que simplemente optimizar el trabajo humano no basta para contrarrestar este desafío.
Sin embargo, el paso de una seguridad asistida por IA a una cada vez más autónoma genera una cuestión fundamental: ¿cuánto control están dispuestas a ceder las organizaciones a la inteligencia artificial?
Esta cuestión será el eje central de la mesa redonda «AI-Speed SOC CISO Roundtable», organizada por The New Stack el próximo 15 de septiembre, donde líderes en ciberseguridad debatirán sobre el alcance adecuado para los agentes de IA y en qué momentos debe permanecer el juicio humano como última instancia.
Existe una diferencia sustancial entre solicitar a un agente de IA que investigue un inicio de sesión sospechoso y permitirle que desactive la cuenta afectada. Lo mismo aplica para aislar dispositivos, bloquear tráfico en la red o implementar cambios con impacto inmediato en las operaciones del negocio. Aunque una IA autónoma podría tomar decisiones con mayor rapidez y volumen que un analista humano, el modelo técnico es solo una pieza de la ecuación del nivel de confianza.
Es imprescindible que los equipos de seguridad comprendan en todo momento qué acciones está ejecutando el agente, en qué casos mantiene el humano la última palabra y, muy importante, si es posible revertir decisiones erróneas. Esto puede requerir establecer límites rigurosos a la autonomía, así como mecanismos para detener el sistema si se detecta un comportamiento fuera de control.
Mayor responsabilidad para los agentes también transforma el rol de los analistas. Si la IA asume gran parte de las investigaciones rutinarias, estos profesionales podrían dedicar más tiempo a la caza activa de amenazas, a tomar decisiones estratégicas y a supervisar el desempeño de los agentes automatizados, convirtiéndose más en coordinadores que simples investigadores.
De hecho, la estructura del SOC podría evolucionar radicalmente. El concepto de «detección y respuesta continua» cobra un sentido más literal, al permitir que un agente transite fluidamente entre detección, investigación y mitigación, aplicando los aprendizajes de una investigación para mejorar la detección de amenazas futuras.
Este modelo se aleja de un SOC tradicional donde la IA es un añadido y se acerca a una nueva forma operativa. Al mismo tiempo, plantea un desafío recurrente para los responsables de seguridad (CISOs): la proliferación de herramientas. Ante la avalancha de opciones que los proveedores ofrecen, existe el riesgo de que los equipos terminen gestionando un conjunto fragmentado de productos, en lugar de un sistema continuo e integrado, lo que podría obstaculizar la eficiencia.
Encuentro exclusivo el 15 de septiembre de 2026
El próximo 15 de septiembre se celebrará una mesa redonda en la que participarán Jami Hughes, subdirectora CISO en Zions Bancorporation, y Oren Saban, cofundador y director de producto en Mate Security y exlíder de productos Microsoft Defender XDR y Security Copilot, quienes debatirán sobre la saturación de alertas, el uso de agentes autónomos, el futuro del analista en el SOC y cómo implementar la seguridad continua.
El evento está limitado a un grupo reducido de entre 20 y 25 líderes en seguridad, con un proceso de selección para asegurar la calidad y relevancia del debate. No se trata de un seminario virtual masivo, sino de una reunión en la que todos los participantes deberán contribuir activamente, bajo la regla de Chatham House para fomentar la apertura y sinceridad en las intervenciones.
Postulación para formar parte del debate
En un escenario donde los atacantes operan a la velocidad de la IA, los equipos de seguridad deben decidir cuánto del proceso de respuesta están dispuestos a automatizar y entregar a sistemas inteligentes para no quedarse atrás.