Todos los creadores que trabajan con prototipos y diseños en el mundo de la fabricación personalizada han enfrentado el mismo problema: tras finalizar un diseño, la necesidad de mecanizar una pieza frena el proceso. Este paso suele requerir talleres especializados y tiempos de espera que pueden diluir la energía y motivación inicial del proyecto. Así nació InfiMaker, una empresa fundada en Shenzhen en 2024 por Bowen Xie y Linjian Xiang, veteranos de las divisiones de drones y robótica de DJI, con la misión clara de reducir la fabricación industrial a un formato de escritorio.
Su primer producto, la InfiMaker K1, debutó en Kickstarter el 11 de agosto de 2026 con una oferta inicial de 5.199 dólares. Se trata de una fresadora CNC de sobremesa que rompe esquemas: ofrece mecanizado verdadero simultáneo de cinco ejes, lo que permite que la herramienta aborde la pieza desde casi cualquier ángulo sin necesidad de voltearla, fijarla de nuevo o sacrificar precisión.
Más allá de su impresionante ficha técnica —que incluye un husillo de 1,5 kW, velocidades de hasta 20.000 rpm y una repetibilidad de 0,01 mm—, la K1 destaca por el profundo conocimiento tecnológico que hay detrás. Bowen Xie, con más de dos décadas en robótica y formación temprana en programación, explica cómo la experiencia en drones y robots de limpieza en DJI fue fundamental para desarrollar el control de movimiento, calibración y percepción de la máquina.
«Los drones nos enseñaron que la precisión no es solo mover motores, sino conocer la posición, planificar trayectorias, coordinar ejes múltiples, sentir perturbaciones y corregirlas al instante —explica Bowen—. En la CNC, esas perturbaciones se traducen en fuerzas de corte, vibraciones, desgaste y cambios térmicos. Además, la percepción incorporada permite que la máquina identifique la pieza, ajuste su posición y utilice sondas para facilitar la puesta a punto, reduciendo el tiempo invertido en pruebas y ajustes.»
La historia que llevó a crear la K1 no provino de un solo proyecto, sino de la frustración acumulada tras construir más de veinte robots para competencias universitarias. Los diseñadores podían modificar sus ideas en días, pero mandar a fabricar piezas específicas implicaba semanas o incluso meses, llegando a externalizarse entre países para ahorrar costes. Fue entonces cuando vieron la necesidad de un sistema de fabricación que acompañara al ingeniero a la misma velocidad del diseño.
Un desafío clave fue simplificar el software CAM (fabricación asistida por ordenador). «Los ingenieros suelen querer controlar todos los parámetros desde el principio, pero esto requiere un conocimiento especializado que puede paralizar a usuarios no expertos —detalla Bowen—. InfiStudio, nuestro software, comprende la geometría, herramientas y máquina, y propone una estrategia de mecanizado explicada y ajustable. Así, los usuarios pueden empezar rápido y profundizar solo cuando es necesario.»
Respecto al público objetivo, la K1 no está diseñada exclusivamente para mecánicos experimentados, sino para cualquier persona comprometida con un proyecto serio, desde ingenieros independientes hasta diseñadores o pequeñas empresas. «Un operador avanzado busca transparencia y control manual absoluto; un novato necesita guía clara y confianza en configuraciones predeterminadas. Hemos construido un flujo de trabajo que combina ambas necesidades en un solo producto», aclara Xie.
Con la revolución de la inteligencia artificial capaz de crear modelos 3D a partir de una frase, Bowen señala el gran salto: «Un modelo puede parecer perfecto en pantalla, pero no siempre es viable de mecanizar. Paredes demasiado finas, ángulos inalcanzables o geometrías que chocan con la maquinaria hacen imposible la producción. Nuestro software identifica estos problemas, sugiere soluciones y no genera trayectorias irrealizables solo porque el usuario las solicite. La IA aquí está para reducir la complejidad, no para inventar procesos.»
En cuanto a las preguntas que más reciben, la recurrente es si la K1 puede realmente fabricar la pieza personalizada del usuario, evidenciando preocupaciones sobre materiales, tolerancias y acabados. Bowen destaca que la verdadera consulta que desearían escuchar es sobre el proceso completo para lograr la primera pieza perfecta, que abarca desde la creación/importación del modelo hasta la inspección postmecanizado.
La decisión de presentar la K1 en IFA, un evento conocido por mostrar electrónica de consumo, responde a su visión de que la fabricación avanzada está emergiendo como tecnología personal. «No buscamos que la CNC se convierta en un electrodoméstico, pero sí aplicamos disciplina de diseño para que sea accesible, con montaje sencillo, software integrado y flujo pensado para el usuario. La innovación no solo está en automatizar hogares, también en manufacturar ideas».
En Europa, Bowen espera que la K1 encuentre un hueco especial en oficios como la joyería y la relojería, donde los talleres independientes trabajan con detalles complejos y tiradas cortas. La máquina facilita accesos difíciles y reduce tiempos al evitar múltiples reposicionamientos, otorgando a artesanos la precisión industrial sin perder su toque creativo.
Una pieza que sorprendió a su equipo fue una figura de un toro en latón, diseñada no solo como demostración visual sino como motivo para entablar conversaciones sobre técnicas avanzadas: acceso de herramienta, sujección, continuidad superficial y operaciones. Para Bowen, un buen objeto de exhibición debe despertar curiosidad sobre el proceso detrás de la fabricación, no solo mostrar capacidad.
Mirando al futuro, Xie imagina talleres que no sean pequeñas fábricas, sino espacios donde una sola persona trabaja con un sistema manufacturero inteligente. Desde la idea inicial, pasando por la validación, montaje y mecanizado monitorizado, hasta el producto terminado, todo integrado y con control humano total sobre decisión y calidad.
Finalmente, destaca la importancia de que jóvenes creadores tengan acceso a estas tecnologías: «Espero que un adolescente cualquiera use esta máquina para fabricar la primera parte esencial de algo mucho más grande. No busco que el equipo cree ideas por sí mismo, sino que acorte la distancia entre imaginación y realidad para que estén dispuestos a intentarlo.»