En el mundo del audio, el cable suele ser el elemento que simplemente soportamos: cuelga de la copa del auricular, se enganchan objetos en él y rara vez aporta algo más allá de conducir el sonido. Sin embargo, el concepto Jojo, creado por el estudio All Design Lab, propone darle un nuevo rol: el cable se convierte en la propia diadema de los auriculares, eliminando la necesidad de una estructura adicional y sustituyendo los clásicos mecanismos de ajuste deslizantes por unas copas giratorias.
La idea de Jojo no pasa por ocultar el cable, sino por preguntarse cuánto puede convertirse ese cable en el propio objeto. Desde esta perspectiva surge un diseño sencillo y claro: dos copas con almohadillas negras unidas por un único cable que forma todo el armazón.
El cable inicia en un conector USB-C, atraviesa un pequeño mando en línea y entra en la primera copa. A partir de ahí, asciende por encima de la cabeza formando la diadema para terminar en la segunda copa. Este concepto de cable continuo no significa que el auricular carezca de otros componentes; aún incluyen drivers, almohadillas, cubiertas y un mecanismo interno de ajuste.
El ajuste del tamaño se realiza mediante la rotación de la cubierta externa de las copas, similar al mecanismo de un yoyó. Girar la copa hace que el cable se enrolle o desenrolle, cambiando la longitud disponible de la diadema. Así, en lugar de deslizar un brazo, el usuario gira un disco junto a su oreja, relacionando la acción de ajuste con la pieza que está tocando, lo que resulta mucho más intuitivo y agradable.
Dentro de este mecanismo, un trinquete permite ajustar el cable en pequeños escalones manteniéndolo fijo en la longitud deseada. Es fundamental que las almohadillas permanezcan inmóviles contra la oreja mientras la cubierta externa, el núcleo y el driver giran juntos. Este detalle evita que la espuma roce la piel durante el ajuste, conservando la comodidad y el encanto de la interacción.
Los materiales propuestos refuerzan esta idea: un cable textil trenzado otorga a la diadema un aspecto de cordón flexible en lugar de una estructura rígida clásica, mientras que las cubiertas traslúcidas y esmeriladas permiten entrever el funcionamiento interno de las copas. Las almohadillas negras aportan sobriedad y simplicidad visual, destacando la importancia del cable que no pretende camuflarse aquí, sino convertirse en la estrella del diseño.
El pequeño mando en línea, compacto y minimalista, incorpora un micrófono y controles de volumen. Esta ubicación permite que las copas se centren exclusivamente en el innovador mecanismo de ajuste, evitando confusiones entre modificar el tamaño y otras funciones como subir o bajar el sonido, lo que mejora la experiencia de uso.
La gran incógnita práctica es cómo se comportará esta fina diadema-cable en el uso diario. Debe ser lo suficientemente estructurada para mantener la forma arqueada y colocar las copas correctamente, pero a la vez flexible para permitir el enrollamiento en el núcleo. Otro aspecto a valorar es la presión en la parte superior de la cabeza y la estabilidad de las copas durante el movimiento, algo que aún no se ha resuelto en esta fase conceptual.
También es esencial analizar cómo afectará al cable la tensión recurrente derivada del enrollamiento y desenrollamiento, ya que realiza funciones eléctricas y estructurales simultáneas. La reparabilidad también entra en juego: aunque el diseño de cable único resulta estéticamente elegante, es necesario valorar si será fácil de reemplazar o reparar en caso de daños.
Por ahora, Jojo se mantiene como un concepto sin probar en experiencias auditivas reales. Su atractivo radica sobre todo en la propuesta de ajuste: un pequeño giro familiar que modifica visiblemente la forma y el tamaño. Si este gesto resulta fiable y cómodo, el cable habrá justificado con creces su protagonismo poco habitual.