Las Nubes de Magallanes, visibles desde el hemisferio sur y consideradas galaxias satélite de nuestra Vía Láctea, están mostrando un comportamiento inesperado. La Pequeña Nube de Magallanes (PNM) no está rotando como se pensaba desde hace décadas, sino que sus estrellas están desplazándose hacia afuera, como si la galaxia se estuviera deshaciendo lentamente.
Investigadores del Instituto Leibniz de Astrofísica Potsdam (AIP) en Alemania han analizado más de diez años de datos provenientes del Sondeo VISTA de las Nubes de Magallanes. Gracias a estas observaciones de alta precisión, se han podido mapear los movimientos de millones de estrellas dentro de la PNM, revelando que, contrariamente a la hipótesis tradicional, la galaxia no conserva un movimiento de rotación equilibrada.
El movimiento predominante muestra una expansión a gran escala en toda la galaxia enana, con las estrellas más internas y externas alejándose progresivamente del centro. Este fenómeno obedece a la interacción gravitatoria con la Nube Grande de Magallanes (NGM), su galaxia vecina y más masiva, que ejerce un tirón que está fragmentando la estructura de la PNM.
La autora principal del estudio, Sreepriya Vijayasree, destaca que estos hallazgos desafían las suposiciones previas sobre el comportamiento dinámico de la PNM, mostrando que la evolución interna de sus estrellas está dominada por perturbaciones gravitatorias derivadas de encuentros repetidos con la NGM a lo largo de miles de millones de años.
La interacción entre ambas galaxias no es una novedad, pero previamente se interpretaba en términos de deformaciones estructurales y corrientes gaseosas que alimentan la formación estelar. Sin embargo, las observaciones infrarrojas acumuladas han permitido apreciar que las estrellas de la PNM se están moviendo esencialmente a lo largo de un eje sureste-noroeste, coherente con la influencia gravitacional de la galaxia vecina más grande.
Más sorprendente aún es que no solo las estrellas periféricas están en expansión, sino que incluso las situadas en el núcleo central de la galaxia se están alejando, sin evidencias de rotación alrededor de un punto central.
Actualmente, las estrellas se desplazan a una velocidad media de aproximadamente 17 kilómetros por segundo (unos 38.000 millas por hora), lo cual sugiere que en varias centenas de millones de años podrían recorrer varios miles de años luz. Esto indica que, aunque la PNM continuará mostrando una distorsión creciente, su desaparición completa no será apreciable en escalas de tiempo humanas.
Además, el estudio detectó un movimiento adicional de dirección norte, propio de estrellas gigantes rojas más antiguas, que podría ser remanente de una interacción ocurrida hace más de 2.000 millones de años, evidenciando la complejidad histórica de la relación entre ambas galaxias.
En cuanto a su contexto, la NGM se encuentra a unos 160.000 años luz de la Tierra y alberga cerca de 30.000 millones de estrellas, mientras que la PNM está situada a unos 200.000 años luz y contiene alrededor de 3.000 millones de estrellas. Ambas forman parte del Grupo Local de galaxias y son visibles como manchas difusas en el cielo oscuro del hemisferio sur, en las constelaciones de Dorado, Mensa y Tucana.
Estos hallazgos han sido publicados en la sección de Cartas al Editor de la revista Astronomy & Astrophysics, aceptados el 21 de mayo de 2026. Confirmando así que la Pequeña Nube de Magallanes está siendo desgarrada por la fuerza gravitatoria de su vecina mayor, un proceso que está transformando su dinámica y estructura interna a largo plazo.