La vida animal pudo surgir cientos de millones de años antes de lo que indican los fósiles

Un estudio de la Universidad de Oxford revela que los primeros animales podrían haber evolucionado mucho antes de lo que muestran los registros fósiles, posiblemente en el Neoproterozoico, antes de las grandes glaciaciones de la Tierra.

Un reciente estudio liderado por la Universidad de Oxford pone en duda la cronología tradicional sobre el origen de los animales. Según esta investigación, publicada en la revista Science Advances, la aparición de los primeros animales en el planeta podría haberse producido cientos de millones de años antes de que existan fósiles evidentes que lo confirmen.

Hasta ahora, el registro fósil más antiguo que documenta con claridad la existencia de animales data del Cámbrico, aproximadamente hace 540 millones de años. Sin embargo, los científicos diseñaron modelos y utilizaron datos moleculares para remontar la presencia de organismos animales mucho más atrás en el tiempo, concretamente durante el Neoproterozoico, una era que abarca desde hace 1.000 a 541 millones de años.

Este periodo es especialmente significativo ya que incluye algunas de las glaciaciones más intensas en la historia de nuestro planeta, conocidas como “Tierra Bola de Nieve”, en las que prácticamente todos los océanos se congelaron. En este contexto extremo, la hipótesis sugiere que los ancestros de los animales pudieron originarse y evolucionar, resistiendo condiciones climáticas muy adversas antes de su explosión de diversidad posterior en el Cámbrico.

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El equipo investigador combinó análisis genéticos con el estudio de varias capas geológicas donde los fósiles de organismos multicelulares son escasos o están ausentes. Los resultados apoyan la idea de que la evolución animal fue un proceso más largo y gradual de lo que se creía, con linajes que pudieron diversificarse en invisibilidad para el registro fósil tradicional.

Esta nueva perspectiva también aporta luz sobre cómo los cambios ambientales globales, como las glaciaciones extremas, pudieron influir en la evolución de los seres vivos complejos. La capacidad de los primeros animales para adaptarse a estos episodios climáticos pudo ser crucial para su posterior expansión y diversificación.

En definitiva, este estudio abre un nuevo marco para entender los orígenes de la vida animal, subrayando la importancia de combinar técnicas modernas de biología molecular con la paleontología clásica para lograr una visión más completa y precisa de nuestro pasado evolutivo.

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