El próximo 23 de septiembre de 2026, a las 0:05 UTC (19:05 hora CDT del 22 de septiembre), tendrá lugar el equinoccio de septiembre. Este evento astronómico marca un momento especial no solo en cuanto a duración del día y la noche, sino también por un fenómeno poco difundido: el Sol presenta los atardeceres y amaneceres más rápidos en torno a esta fecha.
Durante los equinoccios, el Sol sale exactamente por el este y se pone exactamente por el oeste. En ese día, el ángulo con el que el disco solar cruza el horizonte es el más pronunciado posible, por lo que el descenso del Sol tras el horizonte es mucho más rápido que en cualquier otro momento del año. Este fenómeno no solo afecta los atardeceres, sino también los amaneceres. A la inversa, durante los solsticios, el Sol se pone y sale en puntos del horizonte más alejados del este u oeste puros, lo que hace que el ángulo sea menos pronunciado y, por tanto, la duración del amanecer o atardecer sea más lenta.
Este efecto se observa igual en ambos hemisferios. Por ejemplo, en la latitud 40º norte, que corresponde a ciudades como Denver, Filadelfia, partes de España o Pekín, el Sol tarda aproximadamente 2 minutos y 45 segundos en ponerse durante un equinoccio. En cambio, en los solsticios, ese tiempo aumenta a alrededor de 3 minutos y 15 segundos para la misma latitud.
Además del ángulo del Sol, la duración del ocaso y amanecer también varía según la latitud. Cerca del ecuador los atardeceres y amaneceres son más breves, mientras que en latitudes altas, hacia los polos, se prolongan notablemente, llegando incluso a durar horas durante determinadas épocas del año.
Estas diferencias se deben a la inclinación del eje de la Tierra y la forma en que la Tierra orbita alrededor del Sol, lo que provoca que el punto de salida y puesta del Sol varíe diariamente, pivotando alrededor del oeste durante el año.

Esta variación provoca que el Sol se desplace hacia el sur en inviernos y hacia el norte en veranos (en el hemisferio norte), mientras que ocurre lo contrario en el hemisferio sur.

La Comunidad EarthSky ha compartido varias fotografías que ilustran esta dinámica solar. Por ejemplo, Peter Lowenstein capturó una serie de imágenes en Mutare, Zimbabue, mostrando el Sol colocándose tras la cima de la montaña Murahwa durante el equinoccio de septiembre de 2025, donde el ocaso ocurrió según los cálculos a las 18:19 UTC (8:19 p.m. hora local).

Además, Hamza Khan en Pakistán fotografió la ubicación del Sol durante dos equinoccios y dos solsticios, mostrando la diferencia en la velocidad y posición del Sol en distintas épocas del año.

En definitiva, alrededor del momento del equinoccio de septiembre, tanto el amanecer como el atardecer se producen con mayor rapidez que en el resto del año, y esto constituye una bonita oportunidad para observar la dinámica de nuestro astro rey y su influencia en la luz natural diaria.