Los dos pájaros más ruidosos del mundo: investigadores descubren a los candidatos sudamericanos

Un estudio de la Universidad de Massachusetts Amherst identifica al pájaro campana barbiblanco y al seriema patas rojas como los dos pájaros más ruidosos del planeta, superando el volumen de un avión a reacción o una motosierra.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Massachusetts Amherst ha señalado a dos aves sudamericanas como las posibles candidatas a ser los pájaros más ruidosos del mundo: el pájaro campana barbiblanco (bare-throated bellbird) y el seriema patas rojas (red-legged seriema).

El pájaro campana barbiblanco, que habita en la Amazonia, emite un canto que alcanza los 131 decibelios, un volumen comparable al ruido de un avión despegando. Por su parte, el seriema patas rojas, que se extiende a lo largo de varias regiones del este de Sudamérica, produce llamados que superan los 120 decibelios, nivel que equivale aproximadamente al sonido de una motosierra.

Para poner estas cifras en perspectiva, una conversación humana habitual oscila entorno a los 60 decibelios, mientras que estos cantos aviares alcanzan más del doble.

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Objetivo del estudio: más allá del récord de volumen

El propósito principal de la investigación no era simplemente encontrar cuál ave tenía el canto más potente, sino examinar si ciertas características físicas podían predecir la capacidad sonora de cada especie, y analizar cómo la sonoridad se relaciona con el nicho ecológico y la organización social de los pájaros.

Los científicos publicaron sus resultados el 29 de septiembre de 2026 en la revista científica Evolution, marcando un avance significativo en el estudio de la biología acústica aviar.

Métodos para medir el volumen en el hábitat natural

Los investigadores João C.T. Menezes y Jeff Podos realizaron las mediciones de volumen en el entorno natural de las aves, para obtener resultados más precisos y con significado ecológico. Utilizaron telémetros de golf, que funcionan con un láser para calcular la distancia, combinados con medidores de sonido portátiles. Esta combinación es esencial para calibrar la intensidad acústica considerando la proximidad del ave al receptor sonoro.

En total analizaron 123 especies diferentes. Sorprendentemente, 113 de ellas no habían tenido previamente registrados datos sobre la intensidad de sus cantos, lo que abre un nuevo campo de estudios sobre la acústica animal. Según Podos, este es el estudio más extenso de su tipo realizado hasta la fecha y sienta una base para futuras investigaciones.

Variaciones en la intensidad sonora y sus posibles causas

Los científicos notaron una amplia gama de volumen entre las especies estudiadas. Mientras que el colibrí, uno de los pájaros más pequeños, tiene un canto de apenas 64 decibelios, muy cercano al volumen de una conversación humana, las especies más grandes como el campana barbiblanco y el seriema patas rojas superan los 120 decibelios, situándose como las más potentes del planeta.

Los expertos sugieren que el tamaño corporal y la musculatura robusta pueden favorecer una mayor compresión de aire, lo que permite producir sonidos más fuertes. Además, poseen picos más anchos, que ayudarían a amplificar el canto.

No obstante, todavía no está claro cuál es el propósito evolutivo o ecológico de estas grandes intensidades sonoras. Menezes ha señalado que «sabemos cómo lo hacen, pero aún desconocemos por qué. Será necesario ampliar el muestreo para comprender las razones detrás de esta adaptación».

Un llamado a continuar la investigación en campo

Ambos investigadores coinciden en que este tipo de estudios deben realizarse en el entorno natural de las aves, ya que la observación directa es crucial para entender mejor sus comportamientos y características.

Podos afirmó que «no basta con estudiar datos desde un laboratorio ni recopilar información en internet, hay que salir al campo, escuchar y ver atentamente. Es una experiencia que conecta con la esencia misma de la ciencia».

Imágenes reveladoras

Las fotografías captan la majestuosidad del pájaro campana barbiblanco en su hábitat sudamericano, mostrando su plumaje blanco y su característica garganta azul, y al seremi patas rojas exhibiendo su distintivo plumaje sobre el pico.

Estas imágenes no solo ilustran la belleza de estas especies, sino que también subrayan la importancia de conservar sus ecosistemas para seguir estudiando y protegiendo su biodiversidad.

En definitiva, los hallazgos de la Universidad de Massachusetts Amherst abren nuevas vías para comprender la compleja relación entre fisiología, comportamiento y ecología sonora de las aves, y establecen al campana barbiblanco y al seriema patas rojas como los máximos exponentes de la sonoridad animal en el mundo.

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