Para quienes conocen Nakano Broadway en Tokio, recorrer sus pequeñas tiendas repletas de manga de segunda mano es como una aventura olfativa y visual donde el papel viejo y valioso es el protagonista. Lumibricks ha imaginado cómo sería una de estas tiendas en un futuro cercano dominado por la estética neon cyberpunk. El resultado es Manga Shop, un set de construcción con 1.699 piezas que representa una librería japonesa tradicional renovada con señales de neón, cables expuestos y un singular mapa robot en el tejado.
El conjunto mantiene elementos clásicos como el tejado de tejas y las ventanas de celosía, pero añade un cartel luminoso a la entrada que emula el cruce de Shibuya durante la medianoche. Así, el escenario se sitúa en un punto intermedio entre la era Showa y un universo de animación científica futurista.
En la historia que acompaña el set, el manga en papel está casi extinto. Eiji Fushimi, un coleccionista, digitaliza volúmenes raros mediante un implante ocular vintage para preservar estas narrativas. Junto a él trabajan Akira Tachibana, una hacker prodigio, y Yuzu Kurose, una oficinista que dedica su tiempo libre a sumergirse en manga. La maqueta incluye dos secciones interiores extraíbles: un pasillo con estanterías llenas de portadas impresas y una sala VIP para lectura en la planta superior. Además, se puede conectar con otro set de Lumibricks, el Izakaya, compartiendo la misma fuente de energía y conformando una calle iluminada llena de vida.
El diseño cuenta con detalles evocadores: una puerta torii translúcida roja en la entrada, un cartel iluminado que combina azul y magenta gracias al arte impreso estilo anime y un gran letrero naranja con la palabra MANGA en una esquina. También destaca un neón rosa con los caracteres ドキドキ (onomatopeya japonesa del latido acelerado del corazón) sobre el alero inferior. En la parte superior, cables azules y rojos conectan una antena en el tejado con el cartel principal, simbolizando la mezcla entre lo tradicional y lo tecnológico.
En el tejado, un robot mapache con ojos en forma de corazón descansa sujetando una página de manga y con un ventilador en uno de sus brazos. A nivel de calle, el escenario incorpora una máquina gashapon, una máquina arcade, una lámpara de papel roja y un gato negro que custodia su cuenco de comida, añadiendo realismo y vida a la escena.
Este enfoque no es casual. El género cyberpunk desde sus orígenes ha rendido homenaje a la cultura japonesa, como ejemplifican las obras Blade Runner o Akira. Lumibricks invierte esa inspiración inicial, partiendo de una fachada tradicional japonesa en la que el futuro se va imponiendo poco a poco a través de elementos tecnológicos añadidos. Así, los tejados de tejas, celosías y aleros de madera contrastan con el neón y los cables, lo que resulta en una narrativa visual de superposición temporal con coherencia interna.
El sistema de iluminación funciona con un cable USB-C o una caja de baterías que requiere tres pilas AA (no incluidas). El montaje no es sencillo y demanda paciencia: según un análisis de Brick Fanatics, la dificultad es alta debido a instrucciones poco claras y la instalación de conectores diminutos. Es necesario utilizar unas pinzas para manejar los cables a través de los puntos de conexión, y una tarea en específico obliga a colocar con precisión una pequeña tira conductora de cobre, lo que se convierte en un reto dentro de un set que por lo demás evita las pegatinas al usar 81 piezas impresas y 35 con pintura metálica. Para completar el montaje hay que calcular unas ocho horas, quizás con alguna pausa para un tentempié.
Con un precio de 119,99 dólares, Manga Shop es más económico que la torre Neon Tech de Lumibricks, que cuenta con 2.227 piezas y cuesta 150 dólares. Actualmente, la compra directa incluye una versión micro de 388 piezas tanto de la tienda de manga como del Izakaya, disponible mientras duren las existencias. Además, hasta cuatro sets compatibles pueden compartir la misma fuente de alimentación, ideal para construir una calle futurista de Neoncity sin necesidad de múltiples enchufes.
Desde la crítica hasta el público, la reproducción final convence especialmente cuando se encienden las luces de neón, creando un ambiente evocador y convincente. La única pega destacada es que las tres figuras que acompañan al set no pueden sostener los mangas que hay en la tienda, lo cual resulta irónico en un espacio dedicado al papel y la lectura pero sin personajes que realmente puedan disfrutarlo.
Con esta propuesta, Lumibricks no solo rinde homenaje a la cultura japonesa y al manga, sino que también ofrece una pieza única para amantes del coleccionismo y de las construcciones creativas que conjugan tradición y vanguardia en un mismo espacio.