El próximo 15 de junio de 2026, Mercurio alcanzará su máxima elongación oriental, el momento en que este planeta se observa en el cielo a la mayor distancia angular posible del Sol justo después de la puesta solar. Será visible en dirección oeste, poco después del ocaso, donde se ubicará a 25 grados del Sol en el cielo, lo que facilitará su detección, especialmente en compañía de Venus y Júpiter, los dos planetas más brillantes del firmamento nocturno.
El planeta más próximo al Sol emergió en el crepúsculo vespertino a finales de mayo, manteniendo desde entonces un brillo estable con una magnitud aproximada de 0,1. En la máxima elongación, Mercurio presentará un brillo de magnitud cercana a 0, situándose así por encima del brillo de la mayoría de las estrellas. No obstante, cabe señalar que tras esta fecha comenzará a descender rápidamente en el horizonte, desapareciendo en los primeros días de julio cuando alcance la conjunción inferior —paso entre la Tierra y el Sol— el 13 de julio a la 1:00 UTC.
Desde un telescopio, Mercurio mostrará una fase iluminada del 38% y un diámetro aparente de 8,19 segundos de arco durante su máximo alejamiento del Sol. En estos días se encontrará sobre el fondo de la constelación de Géminis, aunque sus estrellas serán difícilmente visibles debido al resplandor del crepúsculo.
El planeta estará situado por debajo de Venus y Júpiter en el hemisferio norte, formando una alineación que se extiende por encima y a la izquierda del punto donde se oculta el Sol. En el hemisferio sur, la disposición es similar pero vista desde una perspectiva diferente, con los planetas ascendiendo a la derecha del punto del ocaso.
Además, el 16 y 17 de junio se podrá observar la presencia de la luna joven, un delgado creciente lunar que aparecerá cerca de Mercurio, Venus y Júpiter en el cielo oeste poco después de la puesta del Sol. Durante estas noches se podrá apreciar también el fenómeno del brillo terrestre, la tenue luz solar reflejada por la Tierra que ilumina la parte no iluminada del disco lunar.
La máxima elongación es un evento astronómico importante para la observación de Mercurio, ya que debido a su cercanía al Sol, el planeta nunca se aleja mucho del horizonte al anochecer. Esto significa que el tiempo disponible para verlo tras el ocaso es muy limitado. Por tanto, será crucial mirar hacia el oeste justo después de la puesta del Sol para no perder la oportunidad de contemplar su brillante punto luminoso antes de que se oculte bajo el horizonte.
Este fenómeno nos recuerda la estrecha relación de Mercurio con el Sol, ya que su órbita interior lo hace visible solo en los momentos cercanos al amanecer o al anochecer, y nunca durante la noche profunda. Las elongaciones de Mercurio varían a lo largo del año; en 2026, el hemisferio norte disfrutó de su mejor aparición vespertina en febrero, mientras que el hemisferio sur la tendrá en octubre. En primavera, la inclinación favorable de la eclíptica brinda mejores condiciones para ver a Mercurio en las tardes, mientras que en otoño son las elongaciones matutinas las que ofrecen la mayor altura sobre el horizonte.
Para quienes quieran observar Mercurio o conocer los horarios precisos de puesta del Sol y del planeta en su localidad, existen herramientas en línea como timeanddate.com o planetarios virtuales como Stellarium que facilitan la planificación de la observación astronómica.
En 2026, además de la elongación del 15 de junio, se producirán otras fechas clave relacionadas con Mercurio: la conjunción superior el 21 de enero y el 14 de mayo, conjunciones inferiores el 7 de marzo, el 13 de julio y el 4 de noviembre, y máximas elongaciones en febrero, abril, agosto, octubre y noviembre. Este ciclo recurrente permite a los aficionados y profesionales de la astronomía programar múltiples oportunidades para seguir la trayectoria del planeta.