En un mundo donde abrir un portátil para escribir a menudo deriva en distracciones como revisar mensajes o cambiar ventanas, el Micro Journal Rev.2.1.MINI, apodado Baby Shark, presenta un enfoque totalmente diferente. Este pequeño ordenador plegable sitúa la escritura como su principal función, con una pantalla ancha y un teclado mecánico compacto que proporcionan un espacio dedicado para crear texto de forma cómoda y sin interrupciones. Bajo este llamativo diseño se encuentra un sistema Linux que ofrece las herramientas básicas para redactar y editar.
El diseño del Baby Shark se aleja de la estética típica de los portátiles ultrafinos de aluminio, optando por una carcasa voluminosa y colorida. Su cuerpo rojo brillante, paneles oscuros, tornillos visibles y ruedas laterales con textura le confieren un aspecto de herramienta artesanal. La pantalla con bisagra se pliega sobre el teclado cuando se termina de usar, y la construcción en impresión 3D permite personalizar colores, huyendo del habitual negro monótono que domina en los dispositivos portátiles.
La pantalla LCD mide 8 pulgadas, pero su proporción es inusual: muy ancha y poco alta, con una resolución de 1280×400 píxeles. Esto permite que la pantalla extienda un documento en horizontal, proporcionando espacio suficiente para trabajar en una frase sin que el texto se apiñe. Aunque la verticalidad es limitada, lo que obliga a hacer scroll para revisar páginas largas, este formato puede favorecer la concentración en cada línea de texto, ideal para la redacción.
El teclado es igual de particular. Está formado por 48 teclas organizadas en una cuadrícula de cuatro filas y doce columnas, sin filas escalonadas como en los teclados convencionales. Para acceder a números y símbolos adicionales, se usan capas secundarias activadas por teclas modificadoras, un sistema que requiere cierto aprendizaje pero que mantiene el tamaño compacto del equipo. Además, con el software Vial se pueden reasignar las teclas y cambiar los interruptores mecánicos sin necesidad de soldadura, permitiendo que cada usuario adapte la experiencia a su gusto.
En su interior, el Baby Shark incorpora un Raspberry Pi Zero 2 W que ejecuta Linux. Entre las aplicaciones destacan WordGrinder y nano, herramientas livianas pero efectivas para redactar y editar textos. Los archivos pueden transferirse fácilmente gracias a un puerto USB para memorias externas o mediante una interfaz accesible desde el navegador a través de la red local, de modo que no es necesario reescribir todo en otro ordenador tras la sesión de escritura.
En cuanto a la independencia energética, el dispositivo puede alimentarse con hasta cuatro baterías reemplazables 18650, vendidas por separado, o directamente mediante alimentación USB. Aunque el conector es USB-C, el cargador recomendado es USB-A con un cable USB-A a USB-C, sin soporte para USB Power Delivery. Esto implica que el cargador habitual de un portátil podría no ser compatible con este equipo, un detalle importante para quienes busquen llevarlo de viaje.
El sistema operativo Linux tarda aproximadamente 30 segundos en arrancar, por lo que no se trata de un portátil con encendido instantáneo. Además, cerrar la tapa no equivale a apagar el sistema; es necesario un cierre adecuado para conservar la información. Sin embargo, el fabricante ha publicado los archivos de la carcasa, el diseño de la placa y el firmware, facilitando a los usuarios la reparación o modificación del dispositivo, promoviendo así la durabilidad y personalización a largo plazo.
Este portátil está disponible como un proyecto DIY, incluso si se solicita montado, y no cuenta con garantía del vendedor. Se planean futuras ediciones sin el Raspberry Pi para que los compradores puedan incluirlo por su cuenta. Además del Baby Shark rojo, existe una versión llamada Witch en colores púrpura, negro y verde menta, inspirada en el EVA-01 del emblemático anime Evangelion, que aporta un toque distinto y original al producto.