El resplandor atmosférico, conocido en inglés como airglow, es un fenómeno luminoso que se produce en las capas altas de la atmósfera terrestre. Este brillo se genera cuando átomos y moléculas, principalmente nitrógeno y oxígeno, son excitados por la radiación ultravioleta del Sol. A diferencia de las auroras, que son visibles en latitudes polares, el resplandor atmosférico se extiende por toda la Tierra, aunque su brillo es extremadamente tenue, lo que dificulta su percepción a simple vista.
Según describe el Observatorio Terrestre de la NASA, durante el día los rayos ultravioletas energizan estas moléculas, y para liberar esta energía, en las capas inferiores de la atmósfera los átomos suelen colisionar entre sí y perder energía en el choque. Sin embargo, en las regiones más altas donde la atmósfera es mucho más delgada, estas colisiones son menos frecuentes, por lo que los átomos liberan su energía emitiendo fotones, lo que da lugar al resplandor atmosférico visible desde tierra si las condiciones son las adecuadas.
El papel de la actividad solar en el resplandor atmosférico
La intensidad del resplandor atmosférico varía en función del ciclo solar. Durante los periodos de máximo solar, cuando el Sol está más activo, la atmósfera superior se calienta más y aumenta la frecuencia de colisiones entre partículas, intensificando la luminosidad del fenómeno, especialmente en una tonalidad verdosa característica.
Este vínculo con la actividad solar quedó evidente desde 1935, cuando el físico Lord Rayleigh ya había notado que el resplandor atmosférico alcanzaba su pico en los años de máximo solar. Estudios recientes realizados en 2011 y 2015 han confirmado que durante estos picos solares el brillo del resplandor puede aumentar hasta un 40%.
Capturando el resplandor atmosférico desde la Tierra y el espacio
Debido a su escasa luminosidad, el resplandor atmosférico es difícil de observar a simple vista, salvo bajo cielos extremadamente oscuros, alejados de la contaminación lumínica de las ciudades. Sin embargo, la fotografía nocturna y los sensores sensibles han permitido captar impresionantes imágenes de este fenómeno. Por ejemplo, el fotógrafo Makrem Larnaout en Morneg, Túnez, logró capturar este resplandor el 18 de junio de 2023, mostrando un cielo verde y luminoso sobre las montañas.
Desde la Estación Espacial Internacional también se han hecho grabaciones espectaculares que muestran el resplandor cubriendo regiones extensas de la atmósfera, a menudo acompañando la Vía Láctea y destellos de rayos. Estas imágenes ayudan a comprender mejor la naturaleza y extensión de este fenómeno.
Testimonios y fotografías de la comunidad global
Entusiastas del cielo nocturno de todo el mundo contribuyen con sus fotografías del resplandor atmosférico, mostrando diferentes paisajes y condiciones atmosféricas donde este fenómeno se manifiesta. Por ejemplo, Julie Machado desde Nueva Zelanda capturó la tenue emisión roja de la Nebulosa Gum junto al resplandor verdoso natural en noviembre de 2025. Otro caso es Meiying Lee, también en Nueva Zelanda, que inmortalizó la Vía Láctea con dos nubes de Magallanes y el resplandor atmosférico el 19 de marzo de 2026.
En Suiza, Paolo Bardelli fotografió el fenómeno del gegenschein o resplandor contrapuesto, acompañando un cielo salpicado de tonos verdes y naranjas del resplandor atmosférico en noviembre de 2024. Estos testimonios fotográficos confirman la presencia frequente, aunque generalmente sutil, de este brillo en la atmósfera superior.
Características y diferencia con otros fenómenos luminosos
Es importante diferenciar el resplandor atmosférico de otros fenómenos luminosos como las auroras o el gegenschein. Las auroras son causadas por la interacción del viento solar con el campo magnético terrestre, mientras que el resplandor atmosférico es un proceso químico-físico que responde a la radiación solar y a la actividad en la atmósfera superior, extendiéndose por toda la Tierra y no concentrándose en regiones polares.
Además, el resplandor presenta colores específicos derivados de la composición atmosférica y del tipo de excitación: el verde proviene de átomos de oxígeno altamente excitados, mientras que otros colores como rojo o naranja pueden surgir de moléculas de nitrógeno o de procesos más complejos.
En resumen, aunque menos espectacular que una aurora, el resplandor atmosférico es una manifestación natural de la interacción entre la Tierra y el Sol, una luz etérea que cubre el ambiente nocturno y que se revela ante nuestros ojos gracias a la ciencia y la fotografía.