Después de cuatro años, Raspberry Pi Desktop ha reaparecido para ordenadores personales y Macs basados en procesadores Intel. Esta versión renovada ofrece un entorno Linux ligero y gratuito, ideal para dar una segunda vida a equipos antiguos o con recursos limitados.
La última actualización se basa en Debian 13, conocida como Trixie, e incluye soporte para arquitecturas de 64 bits, lo que supone una mejora notable en rendimiento y compatibilidad. Además, la interfaz de usuario ha sido modernizada para ofrecer una experiencia más fluida y atractiva visualmente.
Entre las novedades destaca también la incorporación de Raspberry Pi Connect, una herramienta que permite acceder y controlar el escritorio de forma remota, facilitando la gestión a distancia del sistema, ya sea para tareas de mantenimiento o aplicaciones específicas.
Los usuarios pueden ejecutar Raspberry Pi Desktop directamente desde una memoria USB con almacenamiento persistente, lo que significa que los datos y configuraciones se conservan entre sesiones sin necesidad de instalación. Por supuesto, también existe la opción de instalar el sistema operativo en el disco duro del PC para un uso continuado y completo.
Este regreso del escritorio Raspberry Pi a PCs y Macs Intel supone un recurso valioso para quienes buscan un sistema operativo eficiente que no demande recursos elevados, ampliando las posibilidades de reutilizar hardware que, de otro modo, quedaría obsoleto. La combinación de Debian 13 y funcionalidades específicas del proyecto Raspberry Pi refuerzan su atractivo para usuarios interesados en la flexibilidad y el acceso remoto.
En definitiva, Raspberry Pi Desktop se presenta como una alternativa renovada y atractiva para quienes desean aprovechar al máximo sus equipos con un sistema operativo moderno y ligero, adaptado a las necesidades actuales de rendimiento y conectividad.