Un equipo de investigadores de la Universidad de Leiden ha desarrollado una base de datos global que analiza las emisiones asociadas al sistema alimentario en distintas ciudades del mundo, revelando que no hay dos urbes iguales en cuanto a los retos específicos para reducir su impacto ambiental. Sus conclusiones, publicadas en septiembre de 2026, destacan que cada ciudad demanda estrategias adaptadas a sus contextos sociales, económicos y ambientales para avanzar hacia un sistema alimentario más sostenible.
Por ejemplo, en ciudades europeas como Ámsterdam, la reducción del impacto ambiental vinculado a la alimentación podría lograrse principalmente mediante cambios en los hábitos dietéticos de su población. Según el estudio, adoptar dietas más sostenibles y reducir el consumo de alimentos con alto impacto, como la carne roja, podría llegar a bajar las emisiones relacionadas con la alimentación hasta en un 50%.
En contraste, las megaciudades del sur de Asia, como Dhaka y Delhi, enfrentan problemáticas diferentes. En estas urbes, aumentar el acceso a alimentos nutritivos sigue siendo un desafío, por lo que el estudio propone que la prioridad no es solo cambiar la dieta, sino modificar de manera profunda y sostenible los métodos de producción de alimentos. Esto implica implementar prácticas agrícolas más responsables, mejorar las cadenas de suministro y reducir las pérdidas en el proceso para asegurar eficiencia y sostenibilidad.
Este enfoque diferenciado se basa en el análisis de datos que contempla factores como el nivel de ingresos, la estructura del consumo, las cadenas de producción y las infraestructuras de distribución en cada ciudad. La herramienta creada por los investigadores permite a los responsables políticos y a las instituciones identificar de forma precisa cuáles son las áreas clave donde intervenir y así diseñar políticas efectivas que respondan a las necesidades específicas de cada escenario urbano.
El estudio subraya que no existe una solución universal para abordar la huella ambiental del sistema alimentario en las ciudades, sino que hay que combinar estrategias que actúen tanto sobre la demanda como sobre la oferta de alimentos, adaptándolas a las características locales. Dado que la población urbana sigue creciendo a nivel global y que las ciudades consumen gran parte de los recursos mundiales, comprender sus particularidades resulta crucial para afrontar el cambio climático y alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible.
La base de datos de Leiden está diseñada para ser una herramienta abierta que facilite el trabajo colaborativo entre investigadores, planificadores urbanos y responsables políticos con el fin de avanzar hacia sistemas alimentarios que sean no solo más sostenibles desde el punto de vista ambiental, sino también equitativos y resilientes frente a futuros desafíos.