Una pequeña floristería en Pekín que imita un gigantesco hongo en medio del bosque

West Garden Florist, un modesto local en el parque Haidian de Pekín, sorprende por su estructura de madera curvada y techo verde que recuerda a un hongo gigante nacido entre los árboles, un proyecto innovador que ha recibido un premio de diseño sostenible.

En Pekín, junto a los senderos convergentes del parque Haidian, se encuentra West Garden Florist, una pequeña floristería con cafetería que parece un hongo gigante emergiendo entre el bosque. Este proyecto, de apenas 84 metros cuadrados, refleja un brillo creativo y sostenible del estudio LUO y su capacidad para transformar materiales humildes en algo mucho mayor e impactante.

El arquitecto Luo Yujie fundó LUO studio en 2017 con la convicción de que la arquitectura seria puede hacerse con mínimos recursos si se domina el arte de doblar la madera. Este principio se plasma completamente en esta obra concluida en 2025, que amplía la lógica de uso delgado y flexible de la madera aplicada en proyectos anteriores de la firma, como una biblioteca rural o un estante para flores.

El local, con una cubierta vegetal que integra césped, forma parte de un entorno que es el más concurrido para actividades al aire libre en la zona, desde cometas hasta partidos de fútbol. En lugar de imponer un diseño rígido, el equipo de LUO realizó un mapeo detallado de los troncos existentes y luego ajustaron la forma del edificio basándose en los espacios libres entre los árboles, resultando en una planta irregular que respeta y dialoga con la naturaleza.

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El elemento arquitectónico más llamativo es la envolvente ensamblada con listones de madera delgados cortados bajo medidas estándar. Estos listones se agrupan, abriendo en abanico para formar columnas alrededor del perímetro, que a su vez se doblan hacia dentro y entrelazan para crear el dosel curvado del techo. Esta estructura permite que la luz natural se filtre a través de sus huecos, proyectando sombras y ofreciento vistas del bosque, generando una sensación de fusión con el entorno.

Los tragaluces circulares en la cubierta dispersan patrones variables de luz solar sobre el interior durante el día, evocando el efecto de la luz que atraviesa las hojas de los árboles. Este efecto potencia la armonía entre el interior y el entorno natural.

Además, al tratarse de un parque público protegido, se impusieron restricciones que evitaron el uso de maquinaria pesada para no dañar los senderos ni el suelo. Por ello, todos los componentes fueron diseñados para ser transportados y montados a mano. La cimentación emplea tornillos de tierra en lugar de hormigón, asegurando que el edificio pueda desmontarse y trasladarse si fuera necesario, minimizando el impacto ambiental.

Este pabellón de flores y café evita competir con las modernas instalaciones del parque, como bancos inteligentes o tecnologías basadas en inteligencia artificial, y opta por una presencia discreta y respetuosa. Más que un exhibicionismo tecnológico, es un testimonio de cómo la arquitectura puede integrarse con el entorno desde la simplicidad y la sostenibilidad.

El innovador diseño y su compromiso con la ecología le han valido recientemente el prestigioso Green Good Design Award otorgado por el Chicago Athenaeum, confirmando el valor de este enfoque minimalista y sensible al medio en la arquitectura urbana actual.

El proyecto fue realizado por Luo Yujie junto con Wang Beilei y Hong Lun, integrantes de LUO studio, quienes han consolidado con él una apuesta clara por materiales naturales, eficiencia y un diálogo constante con el paisaje, haciendo de West Garden Florist una joya arquitectónica en plena naturaleza urbana.

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