Valles Marineris: el Gran Cañón de Marte sigue mostrando actividad tectónica milenaria

Un reciente estudio revela que Valles Marineris, el impresionante sistema de cañones en Marte, aún presenta actividad tectónica profunda, desafiando la idea de un planeta geológicamente inerte.

Aunque Marte es más pequeño que la Tierra, sus paisajes destacan por su grandiosidad. Alberga tanto el volcán más grande como el sistema de cañones más extenso del sistema solar. Valles Marineris, conocido como el Gran Cañón de Marte, se extiende por más de 4.000 kilómetros, casi nueve veces la longitud del Gran Cañón terrestre, y su anchura y profundidad superan a las del cañón en la Tierra por factores de veinte y cinco, respectivamente.

El 19 de octubre de 2026, científicos de la Universidad de Columbia y del Imperial College de Londres anunciaron que Valles Marineris sigue mostrando signos de actividad tectónica, casi miles de millones de años después de su formación inicial.

El módulo InSight de la NASA, que aterrizó en Marte, permitió captar datos sísmicos de un marcado seísmo marciano. La nueva investigación determinó que dicho temblor se originó a una profundidad de entre 20 y 40 kilómetros bajo la superficie del Gran Cañón marciano. La causa fue el deslizamiento de rocas a lo largo de una falla profunda dentro de la corteza marciana. Aunque Marte carece de placas tectónicas móviles como las de la Tierra, estos sismos ocurren a partir de fallas antiguas que todavía pueden reactivarse.

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Los resultados de esta investigación fueron publicados y revisados por pares en la revista Nature Communications el 15 de octubre de 2026.

Tectónica en Marte frente a la Tierra

En la Tierra, los movimientos sísmicos están ligados a la dinámica de las placas tectónicas, que literalmente se deslizan, empujan y se rozan unas con otras sobre el manto terrestre, generando tensiones que se liberan en forma de sismos cuando las fallas se desbloquean.

Sin embargo, en Marte ocurre un fenómeno distinto. Los expertos describen la corteza marciana como una cáscara rígida y única que se enfría lentamente. Este enfriamiento provoca contracción, lo que produce grietas y fallas que aún son activas, incluso después de miles de millones de años. Esas fallas, formadas en el pasado, pueden seguir causando movimientos sísmicos.

Detección y análisis del seísmo marciano

El 25 de agosto de 2021, el módulo InSight registró un sismo en su ubicación en la llanura Elysium, situada en el lado opuesto del planeta respecto a Valles Marineris. Inicialmente, se dudó si la señal provenía efectivamente de un terremoto, ya que en Marte pueden existir vibraciones causadas también por deslizamientos o impactos de meteoritos.

Posteriormente, se determinó que el evento, denominado S0976a, había pasado a través del núcleo marciano y que su epicentro se encontraba en la región oeste de Valles Marineris, si bien su posición exacta no estaba clara hasta ahora.

El reciente estudio localizó con mayor precisión el epicentro, a una profundidad entre 20 y 40 kilómetros bajo el sistema de cañones. Además de aportar información sobre la estructura interna y el núcleo del planeta, esta investigación identificó la naturaleza del origen del temblor.

Doyeon Kim, coautor del estudio en el Imperial College, enfatizó la importancia del hallazgo: “El evento S0976a ha sido excepcional, ya que nos ha permitido comprender tanto el interior profundo de Marte como la falla activa bajo uno de sus paisajes más singulares. Un solo seísmo nos aporta información crucial del núcleo planetario y de la actividad tectónica en la superficie.”

El Gran Cañón marciano, una falla milenaria todavía en movimiento

Tras analizar las ondas sísmicas recibidas, que incluyeron su dirección y amplitud, el equipo concluyó que lo más probable es que se trate de un movimiento de tipo strike-slip —deslizamiento horizontal de dos bloques de corteza sobre una falla empinada y profunda— a gran profundidad bajo Valles Marineris.

Este terremoto marciano tendría una magnitud equivalente a 5 en la escala terrestre, lo que significa una sacudida de baja pero significativa intensidad.

Jung-Hun Song, investigador principal, señaló: “Lo convincente del resultado es que diferentes fuentes de evidencia convergen en la misma conclusión. Las ondas sísmicas confirman un deslizamiento lateral en una falla profunda mientras que las observaciones desde órbita corroboran la existencia de sistemas de falla persistentes en esa región. Esto indica que no se trata solo de un paisaje fósil, sino que las fallas profundas aún están activas y pueden producir sismos en la actualidad, mucho después de que las fuerzas geológicas que crearon el cañón hayan cesado.”

En 2022, el módulo InSight dejó de operar debido a la acumulación de polvo en sus paneles solares, y actualmente no hay ningún dispositivo activo registrando nuevas sacudidas en la superficie marciana. Por tanto, podría pasar tiempo hasta que el próximo terremoto marciano sea detectado, quizá cuando futuros astronautas experimenten personalmente el temblor bajo sus pies.

En resumen, esta investigación confirma que Marte no es un mundo geológicamente muerto y que su icónico Gran Cañón sigue siendo escenario de actividad tectónica, aportando valiosa información sobre las dinámicas internas del planeta rojo.

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