Detenidos tres implicados en un fraude de 129 millones de dólares mediante deepfakes que imitaban a CEOs y abogados

Tres personas han sido acusadas en Estados Unidos por emplear inteligencia artificial para hacerse pasar por ejecutivos y abogados y engañar a empleados, logrando desviar 129 millones de dólares en pagos fraudulentos.

Tres individuos han sido imputados en Estados Unidos tras ser descubiertos por un elaborado fraude de 129 millones de dólares que utilizaba tecnología deepfake para suplantar la identidad de altos directivos y abogados corporativos.

Los acusados, Jacob Soall (41 años), Sharon Hazan (54 años) y Guy Sheetrit (42 años), habrían empleado inteligencia artificial para imitar las voces y rostros de ejecutivos de varias empresas y de abogados pertenecientes a importantes despachos internacionales.

Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la trama operaba engañando a empleados de departamentos financieros para que efectuaran transferencias de grandes sumas de dinero a cuentas bancarias dispersas por todo el mundo y controladas por los conspiradores.

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El método comenzaba con la supuesta llamada del CEO solicitando ayuda para una operación financiera confidencial, dirigiéndose específicamente al personal de contabilidad o finanzas. A continuación, se pedía contactar con abogados que, supuestamente, también estaban involucrados en la transacción, para reforzar la apariencia de legitimidad. Posteriormente, los estafadores se hacían pasar por estos abogados y ordenaban el envío del dinero.

En estas suplantaciones era clave la figura de Soall, ciudadano británico, quien conservaba un guion manuscrito titulado «Llamada de Abogado» con el que convencía a las víctimas de no compartir detalles de sus conversaciones con compañeros, evitando así levantar sospechas.

Por su parte, Sharon Hazan, ciudadano israelí, se encargaba de lavar los fondos obtenidos. En su declaración se atribuyó una experiencia desde 1994 y aseguró haber blanqueado más de 400 millones de dólares en los últimos tres años, proclamándose como «el número uno en todo el mundo» en esta actividad ilícita.

Guy Sheetrit, vinculado a Israel y los Emiratos Árabes Unidos, también se encargaba del blanqueo de capitales. Los tres están acusados de participar en crímenes que pueden conllevar hasta 20 años de prisión federal.

El fraude ascendió a más de 129 millones de dólares

De acuerdo con la investigación del FBI, la banda logró sustraer en total más de 129 millones de dólares. Entre las víctimas hay un sistema hospitalario con sede en Misuri, del que se apropiaron de casi 5 millones, un banco en Rhode Island con 2,7 millones, y otro sistema hospitalario en California que perdió 3 millones.

Otras empresas afectadas incluyen una compañía financiera de tecnología del Reino Unido, de la cual obtuvieron alrededor de 11,5 millones, una firma de fondos mutuos en Massachusetts, con 4,6 millones, y una empresa de alimentación para mascotas en Florida por 5,2 millones.

El fiscal estadounidense Jamie McDonald declaró: «La tecnología de inteligencia artificial ofrece un potencial enorme, pero el público debe ser consciente de que existen quienes la usan para fines criminales. Jacob Soall, Sharon Hazan y Guy Sheetrit abusaron de esta avanzada tecnología para suplantar identidades y defraudar aproximadamente 129 millones de dólares a ejecutivos corporativos».

El riesgo creciente del fraude con deepfakes

El uso de deepfakes para cometer fraudes está creciendo y representa una amenaza significativa para las empresas a nivel global, según un estudio de la consultora Gartner. Este análisis revela que cuatro de cada diez directores de seguridad informática (CISOs) reportaron intentos de ingeniería social mediante llamadas deepfake durante el último año.

Además, un 36% de estos responsables señalaron haber sufrido intentos de fraude con videos deepfake, lo que obliga a las organizaciones a revisar y modificar sus procesos tradicionales, implementar medidas de verificación adicionales e informar a su personal sobre conductas y protocolos adecuados para evitar ser víctimas.

Gartner recomienda reforzar la seguridad en los procesos más críticos y aumentar la inversión en herramientas que detecten el abuso de identidades mediante tecnologías artificiales.

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