Blue Origin confirma daños menores tras la explosión de su mega-cohete New Glenn en Cabo Cañaveral

El 28 de mayo de 2026, la compañía espacial de Jeff Bezos sufrió una enorme explosión durante una prueba estática de su cohete New Glenn en Florida. Afortunadamente, los daños en la infraestructura y el equipamiento son menores a lo esperado, y Blue Origin planea retomar los vuelos este mismo año.

El pasado 28 de mayo de 2026, Blue Origin, la empresa aeroespacial fundada por Jeff Bezos, experimentó una fuerte explosión en su mega-cohete New Glenn durante una prueba estática en el Complejo de Lanzamiento 36 (LC-36) en Cabo Cañaveral, Florida. La detonación, que generó una enorme bola de fuego visible a kilómetros de distancia, se ha considerado una de las mayores explosiones de cohetes en la historia de Estados Unidos. Afortunadamente, no hubo heridos en el incidente.

El 1 de junio de 2026, Dave Limp, director ejecutivo de Blue Origin, compartió un informe detallado a través de la red social X, ofreciendo un panorama alentador sobre los efectos del accidente y los pasos a seguir. Limp explicó que, tras poder acceder a las instalaciones afectadas, constataron que las instalaciones de almacenamiento de propulsantes —los tanques de oxígeno líquido, hidrógeno líquido y gas natural licuado (GNL)— se encuentran en buen estado. Estos elementos suelen tardar años en ser reemplazados, por lo que esta noticia representa un alivio considerable para la compañía.

Asimismo, señaló que la torre de agua, esencial para el sistema contra incendios, también se mantiene sin daños importantes. En cuanto a la torre de soporte grande, aunque resultó dañada, la reparación se podrá realizar in situ, sin necesidad de demolerla y reconstruir desde cero.

Patrocinado

Por otra parte, destacó que el propulsor de la primera etapa, bautizado «Never Tell Me The Odds», y las tres etapas superiores GS-2 que estaban en las instalaciones de integración también se encuentran en condiciones satisfactorias. Esto sugiere que gran parte del hardware clave para futuros lanzamientos permanece operativo.

Respecto a la configuración del cohete, Limp aclaró que Blue Origin continuará con su actual diseño 7×2, descartando pasar directamente a una variante 9×4 por ahora. Además, la empresa ya avanzaba en eliminar el sistema transportador-elevador a favor de un método alternativo de integración vertical que ahora implementarán definitivamente, lo que elimina la necesidad de un nuevo transportador.

El CEO finalizó su comunicado con la promesa de que Blue Origin volverá a lanzar antes de que finalice 2026, manteniendo su lema «Gradatim Ferociter» (paso a paso, ferozmente).

El New Glenn es uno de los cohetes más grandes en desarrollo a nivel mundial. Pertenece a la categoría de Vehículos de Lanzamiento Pesados (Heavy Lift Launch Vehicles, HLLV), mide aproximadamente 98 metros de altura, casi como un edificio de 32 plantas. Está diseñado para transportar hasta 45 toneladas métricas de carga a órbita terrestre baja en su configuración totalmente reutilizable, equivalente a enviar tres autobuses escolares cargados al espacio simultáneamente.

El plan de Blue Origin es que este cohete tenga un papel clave en misiones lunares, como parte del programa para establecer una base lunar anunciada recientemente por la NASA.

La explosión se produjo durante una prueba estática de motores, una rutina habitual en la industria aeroespacial para evaluar la propulsión y la preparación del vehículo sin que llegue a despegar. En este ensayo, los motores del New Glenn fueron activados a plena potencia mientras el cohete permanecía fijado a la plataforma.

Este ensayo estaba precediendo un lanzamiento previsto para transportar satélites de internet de Amazon Kuiper (ahora Amazon Leo) al espacio. Sin embargo, Amazon confirmó que ninguno de los 48 satélites destinados a este vuelo había sido cargado en el cohete durante la prueba, evitando así pérdidas adicionales.

Antes de esta explosión, Blue Origin había experimentado pocas fallas notables en vuelo: la más destacada fue la misión suborbital no tripulada New Shepard NS-23 en 2022, en la que el sistema de escape funcionó correctamente, pero el propulsor fue destruido al impactar contra el suelo. Nunca antes había perdido un vehículo de clase orbital como el New Glenn ni sufrido una explosión pavorosa en la plataforma de lanzamiento.

En resumen, a pesar del impacto visual y mediático que supuso la explosión, la estructura crítica del complejo de lanzamiento y numerosos componentes clave del cohete han resultado menos dañados de lo presumido inicialmente. Esto permite a Blue Origin mantener la hoja de ruta para continuar con sus pruebas y vuelos aún en 2026, un paso vital para seguir recuperando terreno en la carrera espacial comercial.

Add a Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Patrocinado