Lo que primero llama la atención de FLIP es su textura única. Los paneles que conforman la superficie emulan tridimensionalmente la apariencia y relieve de auténticos ladrillos, aportando profundidad y calidez. La versión en fibras naturales de cáñamo y lino muestra una granularidad arenosa que evocaría más a un elemento de alta gama en bibliotecas de materiales que a una típica pared de oficina. Por otro lado, la edición en azul rPET transmite la sensación de un fieltro denso y estructurado. Ambas opciones representan elecciones audaces en diseño, alejándose de cualquier modelo convencional presente en salas de reuniones.
FLIP es un sistema modular acústico concebido por los diseñadores Anna Vonhausen y Maciej Bidermann para la firma polaca VANK. Su reciente premio Green Product Award 2026 reconoce justamente la innovación y compromiso ecológico. La propuesta de FLIP es clara y efectiva: en vez de conformarse con divisores fijos o tolerar el bullicio de oficinas diáfanas, ofrece paneles que se mueven, transforman y se abren según las necesidades del momento.
Los paneles se articulan mediante bisagras que permiten girarlos para crear puntos de acceso dentro de lo que parecería una pared continua. Este mecanismo simple elimina la necesidad de marcos de puertas o intervenciones arquitectónicas complejas, basta un solo giro para modificar el espacio.
Además, el sistema base es móvil gracias a ruedas integradas, lo que facilita modificar por completo la configuración en cualquier instante. Se pueden formar muros rectos, en forma de L, rincones de reunión en U o zonas colaborativas más cerradas, adaptándose al ambiente y funcionalidad requerida. Los paneles se conectan mediante un riel horizontal visible entre filas, que cumple una doble función: soporte estructural y soporte para accesorios metálicos negros.
Entre estos accesorios, destaca un sistema de pequeñas estanterías angulares que se enganchan directamente al riel y quedan completamente alineadas con la superficie de ladrillos, sin alterar su continuidad visual. Estas estanterías permiten personalizar el espacio con elementos como lámparas o plantas, transformando el muro en un entorno personalizable y acogedor. Asimismo, la superficie admite fijar objetos con chinchetas, facilitando montar tableros de inspiración o documentos sin necesidad de elementos adicionales.
Para ampliar la versatilidad, existe la opción de incorporar una cortina suspendida en un riel superior minimalista en algunas configuraciones. Esta tela ayuda a suavizar la transición visual y acústica entre zonas, proporcionando un espacio de concentración y privacidad sin llegar a aislar completamente. Esta distinción, aunque sutil, mejora significativamente la percepción y funcionalidad del área aislada.
En cuanto a la acústica, el diseño tridimensional de los paneles BRICKS no es meramente decorativo. La estructura elevada dispersa las ondas sonoras en lugar de absorberlas en una sola superficie plana, consiguiendo un coeficiente de absorción acústica αw = 0,90. Además, la construcción de doble cara permite que ambas superficies actúen simultáneamente, un dato verificado mediante modelado científico riguroso y no solo un parámetro de catálogo. Este rendimiento acústico es excepcional para un sistema móvil y reconfigurable.
La paleta cromática también está cuidadosamente pensada. Desde tonos cálidos como el cáñamo natural, con fibras visibles que cambian según la luz, hasta opciones en rPET en charcoal profundo, amarillo vibrante, gris medio y azul saturado. El sistema soporta combinar acabados distintos en una misma configuración, creando resultados armónicos y claramente intencionados, no aleatorios.
Aunque FLIP recibió su premio en la categoría «Workspace», su versatilidad lo hace apto para entornos comerciales, turísticos o cualquier lugar que requiera una zonificación rápida sin obras permanentes. Vonhausen y Bidermann no solo han creado un producto funcional y estéticamente atractivo, sino que han concebido la pared como un objeto de diseño protagonista y no mera infraestructura de fondo. Conseguir un equilibrio tan acertado entre forma y función es un desafío mayúsculo, y FLIP lo logra con creces.