En un reciente podcast de Enterprise Times, Steve Brooks conversa con Randall Kerr, vicepresidente de Tecnología en SIMPPLR, sobre las claves para que los líderes de Tecnología de la Información (TI) puedan transformar sus proyectos piloto de inteligencia artificial (IA) en implementaciones a escala empresarial. Kerr describe SIMPPLR como una plataforma de experiencia del empleado impulsada por IA, que integra diversos sistemas con el objetivo de entregar la información adecuada a la persona indicada en el momento oportuno.
Kerr subraya la importancia de no intentar aplicar una única plataforma de IA para todos los casos; en su lugar, destaca que los responsables TI deben seleccionar herramientas específicas alineadas con objetivos empresariales claros y basadas en el tipo de datos disponibles. Para que la IA sea exitosa a nivel empresarial, debe garantizarse un rendimiento confiable, una adopción amplia dentro de la organización, una fuerte protección de la seguridad y una capacidad de mantenimiento a largo plazo.
Uno de los principales obstáculos para obtener un retorno de la inversión (ROI) satisfactorio, según Kerr, son la mala gobernanza y el manejo fragmentado de los datos, que dificultan aprovechar plenamente las soluciones de IA. Además, advierte sobre la complejidad en la planificación presupuestaria que genera el modelo de precios basado en tokens, el cual puede ocasionar costes inesperados que desborden los presupuestos asignados rápidamente.

En su reflexión, Kerr insta a los directores de sistemas a no conformarse con las soluciones de IA que vienen predeterminadas con su principal proveedor tecnológico. Recomienda en cambio elegir las herramientas que mejor se adapten a propósitos específicos, ya sea generación de texto, creación de código u otros.
El ejecutivo realiza una distinción clara entre pequeños proyectos puntuales de IA y plataformas empresariales completas. Mientras que las soluciones internas pueden resolver problemas estrechos de forma efectiva, requieren un riguroso proceso de prueba, mantenimiento continuo y consideraciones de seguridad que no se pueden pasar por alto. Kerr afirma categóricamente que «no se puede construir una solución de calidad empresarial simplemente improvisando código».
La seguridad y la ética cobran una relevancia especial en la conversación. Los sistemas de IA necesitan acceso amplio a datos, lo que incrementa el riesgo de errores de permisos y vulnerabilidades. Kerr comenta que SIMPPLR implementa salvaguardas integradas que respetan los controles de acceso que cada cliente establece, minimizando riesgos. También muestra preocupación por la proliferación de «IA paralela» o «shadow AI», donde los empleados usan herramientas no autorizadas, lo cual puede comprometer políticas corporativas y seguridad.
Sobre el impacto en el empleo, Randall Kerr rechaza la idea simplista de que la IA reemplazará masivamente a los trabajadores. En su opinión, la inteligencia artificial será un motor de potenciación humana, ofreciendo capacidades que antes no existían y complementando las tareas que realizan las personas. Según sus palabras: «La IA amplificará las habilidades humanas y nos proporcionará herramientas que antes no teníamos».
Finalmente, Kerr aconseja a los líderes que la implantación de IA debe hacerse con un propósito claro, definiciones realistas sobre el alcance del proyecto y una gobernanza que garantice la viabilidad y seguridad de las soluciones a largo plazo.