Un nuevo estudio realizado por AccountsIQ desvela que el 82% de los directivos financieros en Reino Unido e Irlanda perciben una fuerte presión para implementar soluciones basadas en inteligencia artificial (IA) en sus áreas antes de sentirse cómodos con el ritmo actual. La investigación, titulada The CFO Mindset 2026 y llevada a cabo por Censuswide entre 1,036 responsables financieros en ambas regiones, pone de relieve tensiones importantes en la gestión tecnológica de las finanzas corporativas.
Dentro de esta multitud, el 41% de los encuestados describe la sensación de presión como significativa, un indicio claro de que esta urgencia está condicionando la estrategia y planificación en sus departamentos: desde la priorización de procesos para automatizar hasta la velocidad con la que destinan recursos económicos.
El fenómeno es particularmente acusado en Irlanda, donde hasta un 91.5% de los líderes financieros admiten sentir esta presión, frente al 80.3% registrado en Reino Unido. Esta diferencia sitúa a Irlanda como un mercado con una casi universal incomodidad ante la necesidad de acelerar la adopción tecnológica.
Confianza sólida en la tecnología, pero dudas sobre el ritmo
Pese a este malestar por el ritmo, la confianza en la precisión y utilidad de la IA es alta. El 81% de los responsables financieros confía completamente o en gran medida en los resultados generados por la IA para sus procesos contables y financieros. Esto indica que el desacople entre adopción y comodidad no se debe a desconfianza en la tecnología en sí, sino más bien a las velocidades con las que deben implementarla.
Darren Cran, CEO de AccountsIQ, subraya que «los líderes financieros están siendo empujados a adoptar IA al compás del ruido mediático y la presión desde las juntas directivas. Ya confían en lo que la IA ofrece, pero la duda surge sobre cómo introducirla sin perder los controles necesarios».
Destaca que, en finanzas, los controles son críticos: «es fundamental saber de dónde proviene cada cifra y quién la ha aprobado. Estos procesos requieren tiempo, y si se acelera demasiado la adopción, puede ser complicado justificar las decisiones ante auditores o directorios».
Preocupación por una dependencia excesiva
Más allá del ritmo, la dependencia excesiva en la IA es una inquietud recurrente. El 76% teme que sus organizaciones puedan volverse demasiado dependientes de la inteligencia artificial para la toma de decisiones financieras. Con el aumento de la automatización, existe una demanda mayor por mantener la supervisión humana y poder explicar el origen de cada cálculo cuando éstas sean cuestionadas, incluso meses después.
«Tres de cada cuatro se preocupan por la sobredependencia en IA. En finanzas, cada cifra debe estar justificada ante el consejo o auditores. La IA puede acelerar desde la codificación de transacciones hasta la detección de anomalías, pero siempre debe haber una persona que avale los resultados», concluye Cran.
Hallazgos clave: una paradoja de confianza
- El 82% de los líderes de finanzas siente presión para incorporar IA más rápido de lo que considera adecuado.
- El 96% confía en la precisión de sus datos financieros.
- El 91% basa sus previsiones en datos actuales y controlados.
- El 85% confía en que el área financiera respalde al negocio eficientemente.
- El 81% confía totalmente o en gran parte en los resultados generados por IA.
- Sólo el 0.9% declara no confiar en absoluto en la IA.
- El 92% podría explicar cómo se ha calculado un resultado generado por IA.
- El 76% teme volverse demasiado dependiente de la IA para decisiones que antes tomaban personas.
- El 18.6% opina que aún su uso es insuficiente para confiar plenamente en ella.
- El 27% de los equipos financieros en Reino Unido no utilizan en absoluto funciones basadas en IA.
Los seis requisitos imprescindibles para implementar IA en finanzas
- Detectar errores primero: el 26.1% exige garantías de que los fallos de IA se identifiquen antes de incluirse en informes.
- Comunicar la tasa de error: el 23.9% quiere saber con qué frecuencia la IA comete errores.
- Explicar cada decisión: el 22.9% pide que la IA justifique sus elecciones.
- Aprobación humana: el 24.7% considera necesario que una persona valide las entradas previas a su registro.
- Etiqueta clara: el 24.6% reclama normas para identificar qué cifras han sido asistidas por IA.
- Trazabilidad completa: el 22.1% requiere que se pueda rastrear cada cifra hasta su origen.
Recomendaciones para líderes financieros
- Controlar el ritmo: marcar su propio calendario de adopción; actualmente el 82% se siente apresurado.
- Enfocarse en el cómo, más que en el porqué: el 81% ya confía en la IA.
- Priorizar la claridad: hacer que los números no solo sean precisos sino útiles, dado que el 68% aún toma decisiones con información incompleta.
- Implementar verificaciones desde el inicio: aplicar los seis elementos clave para evitar riesgos y reforzar la confianza en la IA.
La investigación refleja que para las organizaciones financieras, el reto no es la eficacia de la inteligencia artificial, sino cómo integrarla gradualmente sin sacrificar el control ni la responsabilidad. La transparencia, el control humano y la trazabilidad serán elementos esenciales para ganar aceptación y maximizar los beneficios en los próximos años.