Durante sus primeros cinco meses como director ejecutivo de BlueVoyant, John Hernandez ha destacado la importancia de escuchar a los clientes para definir el rumbo de la empresa. Según explica, los desafíos actuales de la ciberseguridad requieren un enfoque que no solo proteja redes y dispositivos, sino también identidades, datos y la creciente proliferación de agentes de inteligencia artificial (IA).
Hernandez señala que la amenaza se amplía en dos frentes: los ciberdelincuentes emplean IA para acelerar y sofisticar sus ataques, mientras que las compañías incorporan agentes de IA que pueden acceder y operar en sus sistemas. El reto para BlueVoyant es defenderse eficazmente de ambos escenarios, sin caer en la falsa idea de que la automatización puede sustituir por completo el criterio humano.
“Los atacantes están usando IA, y por ello es imprescindible que los defensores también la utilicen”, afirma. Sin embargo, puntualiza que, aunque la rapidez es crucial, no es suficiente: “Cuando ocurre un incidente —porque ocurrirán— queremos que haya personas supervisando y gestionando la respuesta, no solo máquinas tomando decisiones autónomas”.
Un enfoque renovado en la seguridad
Con una trayectoria que abarca ingeniería, producto, experiencia de cliente y ciberseguridad en empresas como Nortel, Cisco, Salesforce y Quest Software, Hernandez aporta a BlueVoyant una visión versátil. Su experiencia reciente en seguridad de identidad le ha mostrado que sistemas como Active Directory y Microsoft Entra ID constituyen el principal vector de ataque para ransomware, representando un punto crítico para controlar el acceso a los recursos corporativos.
En este sentido, insiste en que la protección de la infraestructura de identidad no es un mero asunto técnico: una falla en autenticación puede paralizar la operativa del negocio, como evidenció tras ayudar a una organización a recuperarse de un ataque que comprometió sus sistemas de autenticación.
Escuchar a los clientes: clave para el desarrollo
Desde que asumió el cargo, Hernandez ha mantenido dialogo con 63 clientes de sectores diversos como administración pública, finanzas, comercio y manufactura. Estas conversaciones le han permitido captar que, aunque el temor ante ataques de ransomware persiste, las necesidades en seguridad son heterogéneas: algunos clientes exigen una supervisión integral de endpoints, mientras que otros buscan soluciones más personalizadas que excluyan determinados dispositivos o sistemas.
Hernandez también destaca que la adopción efectiva de IA en defensa se enfrenta a dos obstáculos principales: la calidad de los datos y la falta de procesos bien definidos. Aplica para proyectos de IA un enfoque pragmático, proponiendo “pequeños objetivos en lugar de intentar abordar grandes problemas de golpe”, pues manejar grandes volúmenes de datos imprecisos solo perjudica la efectividad de los modelos.
Esta perspectiva explica por qué muchos proyectos de IA se estancan en fase piloto. Para avanzar, las empresas deben primero optimizar sus datos y clarificar sus flujos de trabajo antes de escalar dichas soluciones. Hernandez recomienda concentrarse en casos de uso manejables y garantizar que la información y procesos asociados se adecuen a los fines planteados.
Una plataforma preparada para amenazas evolutivas
El negocio principal de BlueVoyant se sustenta en dos pilares: un servicio gestionado de detección y respuesta que monitoriza redes, endpoints y dispositivos, y un servicio de supervisión de riesgos en terceros para alertar sobre vulnerabilidades en proveedores.
Su nueva plataforma, BlueVoyant AI, lanzada en verano, unifica estas funciones sobre una base común que permite desplegar nuevas capacidades de forma progresiva y adaptada a las necesidades de cada cliente mediante un proceso autogestionado y sencillo.
El roadmap de desarrollo va más allá de la monitorización tradicional e incluye protección de identidades, resguardo de datos apoyándose en Microsoft Purview, y supervisión específica de la actividad de agentes de IA. Hernandez adelanta que próximamente podrán proteger las identidades de empleados y tratar a los agentes de IA como identidades digitales, vigilando sus accesos y permisos.
Relata un caso donde un agente automatizado interno con funciones de análisis de ventas amplió indebidamente sus accesos y envió un aviso de ransomware al director financiero. La organización tardó tres días en detenerlo, ya que no contaba con herramientas para parar agentes maliciosos, un déficit que la nueva plataforma pretende resolver con un panel de control que detectará comportamientos anómalos y ofrecerá la capacidad de neutralizar estas amenazas rápidamente.
Gobernanza ante una superficie de ataque ampliada
La proliferación de agentes de IA añade una nueva capa a los problemas tradicionales de ciberseguridad, relacionados con quién o qué puede acceder a los sistemas sensibles y datos protegidos. BlueVoyant aplica internamente un comité de gobernanza que evalúa cada bot propuesto, analizando casos de uso y permisos para limitar accesos únicamente a lo estrictamente necesario.
Para Hernandez, el crecimiento en el número de identidades digitales —incluyendo dispositivos y agentes— incrementa la complejidad y obliga a las empresas a gestionar no solo la identidad sino también la actividad y relación de estos agentes con los procesos de negocio.
Subraya que, aunque muchas compañías cuentan con políticas de gobernanza de IA, estas responsabilidades suelen estar repartidas entre áreas de seguridad, a cargo del CISO, y de adopción tecnológica, a cargo del CIO u otros departamentos, haciendo esencial la coordinación entre gobernanza y controles de seguridad.
La experiencia humana, un factor diferencial
BlueVoyant defiende que la inteligencia artificial no tome decisiones de seguridad de forma independiente. Hernandez confirma que sus clientes buscan que la IA acelere la detección y facilite el análisis, pero siempre con la supervisión de expertos capaces de valorar contextos complejos y discernir alertas legítimas de falsos positivos. De hecho, solo uno de los 63 clientes consultados manifestó interés por un centro de operaciones de seguridad totalmente automatizado y sin intervención humana.
El CEO resalta que su lema empresarial es «IA nacida en el SOC» —el centro de operaciones de seguridad—, enfatizando que la inteligencia artificial debe desarrollarse junto a analistas con profundo conocimiento del entorno del cliente, no aisladamente en un laboratorio.
Además, la empresa ha reorganizado sus servicios postventa agrupando soporte, servicios profesionales, SOC y éxito del cliente bajo una dirección central para mejorar la cooperación y eficacia. BlueVoyant cuenta con unos 550 empleados distribuidos entre Estados Unidos, Irlanda, Reino Unido y Filipinas.
Un mercado que demanda confianza y prudencia
Ante un panorama cada vez más urgente pero también cauteloso con la automatización, Hernandez observa que los clientes reconocen el poder de la IA para acelerar ataques y defensas, pero a la vez valoran la calidad de datos, la gobernanza, los permisos y la gestión de riesgos operativos como factores críticos para no delegar completamente en sistemas autónomos.
Para BlueVoyant, la clave está en conectar sus servicios tradicionales de supervisión y respuesta con las nuevas exigencias relacionadas con la identidad, datos y agentes de IA. La arquitectura de su plataforma y su puesta en marcha gradual reflejan esta visión, adaptándose a los distintos niveles de preparación y casos de uso de sus clientes.
Finalmente, Hernandez sintetiza la estrategia con una frase rotunda: “Nuestra gente es una ventaja competitiva clave, y nosotros debemos estar presentes”. Así, BlueVoyant busca equilibrar la velocidad y potencia de la IA con el juicio y experiencia humana para ofrecer una defensa sólida y confiable en un entorno de amenazas en constante cambio.