Este miércoles comenzó en Brooklyn, Nueva York, un juicio federal contra Huawei Technologies, en el que fiscales estadounidenses acusan a la compañía china de actuar como una empresa criminal que ha llevado a cabo una serie de prácticas ilícitas durante décadas con el fin de obtener beneficios comerciales desleales.
Durante los alegatos iniciales, Taylor Stout, representante del Departamento de Justicia, expuso que Huawei ha mantenido un patrón sistemático de robo de secretos industriales, fraude financiero y extorsión que le ha permitido aprovecharse injustamente en el mercado global. Según los fiscales, la empresa copió tecnología protegida de varias compañías estadounidenses, incluyendo el código fuente de routers de Cisco Systems y un dispositivo robótico de pruebas para smartphones desarrollado por T-Mobile.
También se les acusa de haber ocultado operaciones comerciales en Irán para evadir las sanciones impuestas por Estados Unidos. Esto supuestamente implicó transferencias millonarias a través de instituciones financieras estadounidenses y la colaboración con organismos iraníes para realizar vigilancia interna.

Defensa sostiene que se trata de innovación y competencia válida
El abogado defensor Brian Heberlig rechazó las acusaciones por asociación ilícita, argumentando que la expansión mundial de Huawei es fruto de su innovación legítima y la competencia comercial normal. Afirmó que los fiscales seleccionan casos aislados para intentar construir una conspiración inexistente.
En cuanto a las disputas sobre propiedad intelectual con Cisco y T-Mobile, la defensa señaló que se trató de actos no autorizados cometidos por empleados individuales que fueron gestionados internamente sin que la empresa estuviera implicada directamente. Sobre las sanciones, enfatizaron que Huawei no violó intencionadamente las reglas bancarias ya que sus socios financieros internacionales estaban al corriente de sus actividades comerciales en Irán.
Contexto internacional y antecedentes legales
El proceso judicial se deriva de una acusación formal emitida en 2018 que condujo a la detención de Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, en Canadá. Meng resolvió sus cargos personales en 2022 mediante un acuerdo de enjuiciamiento diferido, pero sus declaraciones se utilizan ahora como evidencia en este caso.
Tras el inicio del juicio, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China expresó su firme oposición a lo que calificó de represión estadounidense contra empresas chinas, manifestando su respaldo a las compañías nacionales para defender sus derechos legítimos.
Actualmente, el equipo de Huawei continúa enfrentando restricciones en el mercado estadounidense, con controles estrictos para la exportación de tecnología sensible hacia la empresa. Se espera que el juicio se extienda por aproximadamente tres meses, siendo un proceso de alto perfil que podría tener amplias repercusiones en la industria tecnológica global y las relaciones económicas entre Estados Unidos y China.