Para muchas personas mayores, mantenerse en contacto no debería implicar aprender a manejar complicadas aplicaciones móviles, con iconos minúsculos y menús que más que ayudar, dificultan la comunicación básica con familiares. Pensando en esta problemática, la firma Boostep ha diseñado para Ato un asistente de inteligencia artificial que renuncia a las pantallas táctiles y opta por la simplicidad de un aparato que recuerda a una radio antigua.
Este dispositivo presenta una carcasa redondeada en color crema junto a un frontal forrado con una textura tejida, elementos que evocan los electrodomésticos clásicos de nuestro hogar. En lugar de una pantalla brillante que atrae la atención y compite con el ambiente de la estancia, Ato se limita a ofrecer un diseño táctil y un llamativo botón naranja que sirve como punto de partida físico para las interacciones. Este aspecto intencionado bebe de la estética de radios, tocadiscos y televisores clásicos, añadiendo familiaridad sin caer en estereotipos sobre lo que los mayores desean.
El botón naranja permite iniciar la conversación con solo pulsarlo, eliminando la necesidad de localizar y seleccionar iconos en una pantalla para empezar a hablar con el asistente. Además, una perilla grande para controlar el volumen sobresale por un lateral, con pequeños relieves que facilitan su uso táctil. Girar una perilla reconocible al tacto es una solución práctica frente a tratar de encontrar diminutos símbolos de volumen en superficies lisas y sin relieve.
En paralelo, la familia y los cuidadores pueden gestionar la interacción a través de una aplicación para smartphones, desde donde pueden enviar mensajes y configurar recordatorios. Esto permite que la persona usuaria reciba avisos —como un evento o notas sobre las comidas familiares— sin tener que lidiar con interfaces complejas, ya que toda la complejidad queda en manos de sus allegados, garantizando una experiencia sencilla y eficaz.
El asistente Ato no se limita a responder pasivamente, ya que está diseñado para realizar chequeos proactivos y mantener conversaciones, además de ofrecer radio y contenido hablado de interés. Esto le convierte en un compañero para estar cerca del sillón favorito, evitándose así que se reduzca a un simple dispositivo de recordatorios. Aunque su función es acompañar, desde la compañía dejan claro que la inteligencia artificial no pretende reemplazar las interacciones humanas reales ni el tiempo compartido con otros.
Con una altura aproximada de 14 centímetros, su tamaño compacto permite situarlo fácilmente junto a un asiento sin que desentone ni ocupe mucho espacio. Funciona conectado a la corriente mediante USB-C y carece de batería interna, por lo que siempre debe estar cerca de un enchufe. La conectividad Wi-Fi es imprescindible para su funcionamiento, lo que limita el lugar donde puede permanecer pero asegura una conexión estable para el intercambio de mensajes y datos.
En materia de privacidad, Ato garantiza que no conserva grabaciones de audio ni permite que familiares lean transcripciones completas de las conversaciones. Solo se almacenan algunos datos personales seleccionados para mejorar futuras interacciones, un aspecto fundamental dado que la conversación es el núcleo del producto. La empresa destaca que no se trata de un dispositivo médico, por lo que no está habilitado para contactar con servicios de emergencia y no sustituye los sistemas dedicados para ese fin.
El asistente está a la venta por un precio inicial de 179 dólares más gastos de envío, con entregas previstas para febrero de 2027. Las funcionalidades básicas, como mensajes, recordatorios y radio, son gratuitas, pero para quienes deseen mantener conversaciones ilimitadas se ofrece una suscripción anual opcional valorada en 249 dólares. Por tanto, el coste total puede ser mayor dependiendo del uso que se le dé al dispositivo, algo a considerar antes de su adquisición.
Este innovador producto apuesta por unir la tecnología de inteligencia artificial con una interfaz física sencilla y familiar, especialmente diseñada para mejorar la calidad de vida y la comunicación de las personas mayores, aportando compañía y conectividad sin abrumar con tecnologías complejas o pantallas confusas.