En California ya no bastará un algoritmo para despedir a un trabajador. El gobernador Gavin Newsom ha promulgado recientemente la ley No Robo Bosses Act 2026, una norma pionera que obliga a que siempre haya una supervisión humana en las decisiones laborales relacionadas con despidos o sanciones. Esta regulación responde al aumento del uso de sistemas automatizados de decisión (ADS, por sus siglas en inglés) en las empresas, especialmente aquellos conocidos como «bossware», que han provocado despidos erróneos.
El proyecto de ley SB 947, presentado por el senador Jerry McNerney, fue diseñado para evitar que un sistema automático tome decisiones tan críticas sin la revisión y ratificación de una persona. McNerney destacó que, aunque la inteligencia artificial puede mejorar la productividad, también es susceptible a errores, sesgos y juicios equivocados. Por eso, insistió en que la AI debe ser una herramienta controlada por humanos y no al revés.
California ha sido un referente en la regulación de la inteligencia artificial, con numerosas leyes que requieren a los desarrolladores de IA avanzada reportar incidentes de seguridad y publicar marcos de seguridad. Además, se obliga a etiquetar contenido generado por IA y a crear un registro de auditores en esta tecnología. También se han impuesto reglas contra deepfakes políticos y sexuales, y réplicas no autorizadas de artistas. Esta misma semana, Newsom firmó nuevas disposiciones que prohíben a los abogados delegar su trabajo principal exclusivamente a una IA y obligan a instituciones educativas a formar a su comunidad en inteligencia artificial.
En una declaración, Newsom subrayó que, mientras la administración federal no ofrece una estrategia clara, California continúa a la vanguardia en la protección de los derechos laborales ante la transformación tecnológica. “La inteligencia artificial debería ampliar las oportunidades, no poner en riesgo a los trabajadores y sus familias. A medida que esta tecnología redefine el trabajo, ponemos a las personas en el centro, asegurando que tengan voz en las decisiones que moldean su futuro”, afirmó.
Principales puntos de la ley No Robo Bosses Act 2026
La nueva norma establece tres requisitos clave para el uso de sistemas automatizados en decisiones laborales críticas:
- Prohibición de que los empleadores tomen decisiones exclusivas de despido o sanción únicamente con sistemas ADS sin participación humana.
- Obligación de supervisión y verificación directa por parte de un humano cuando se utilicen estas tecnologías para apoyar tales decisiones.
- Obligatoriedad de informar al empleado afectado si la empresa ha utilizado un sistema automatizado para tomar decisiones de terminación o disciplina laboral.
El cumplimiento de la ley estará supervisado por el comisionado laboral de California, el fiscal general del estado y los fiscales locales. Varias otras regiones en Estados Unidos están estudiando legislar de forma similar para responder a este fenómeno.
El movimiento cuenta con el respaldo de sindicatos locales. Lorena González, presidenta de la Federación de Sindicatos de California, destacó que esta ley es un ejemplo claro para otros estados y para el país de cómo los trabajadores pueden liderar la lucha contra los abusos más graves de la IA en el trabajo.
Aunque la versión original incluía un apartado para notificar a los empleados cuando una IA afectase su labor, este punto fue vetado por Newsom, que argumentó que hay que centrarse en la prevención de abusos más que en imponer notificaciones genéricas que podrían ser irrelevantes para muchas empresas. Asimismo, quedaron eliminadas las protecciones específicas previstas para trabajadores de la economía colaborativa.
El auge de la gestión automatizada en el empleo
Este impulso legal llega en un momento en el que la gestión del talento y el control en los centros de trabajo se automatiza cada vez más. Según un informe de la OCDE publicado el año pasado, el 90 % de los directivos estadounidenses encuestados utilizan al menos un sistema automatizado para monitorizar, evaluar o administrar empleados. En Europa esta cifra llega al 79 %, y en Japón es del 40 %.
El estudio de la OCDE también subrayó que las compañías estadounidenses son más propensas que las europeas a emplear estas herramientas aunque impliquen el tratamiento de datos personales y tengan consecuencias directas en el acceso al empleo. Dos tercios de los directivos expresaron preocupación por cómo afectaba esta tendencia a los trabajadores, especialmente por la falta de responsabilidad en caso de decisiones erróneas.
Esta problemática tiene ejemplos recientes. Meta, empresa matriz de Facebook, enfrenta una demanda judicial tras utilizar un sistema interno de IA que combinaba varios métodos, desde agentes con aprendizaje propio hasta monitoreo de pulsaciones y uso de tokens, para evaluar empleados durante una ronda masiva de despidos. Denunciantes alegan que el algoritmo perjudicó especialmente a quienes estaban de baja por maternidad o discapacidad.
Según documentos judiciales, Meta implementó una red de herramientas denominadas ‘Metamate’ y otros agentes automatizados que puntuaban, clasificaban y seleccionaban a trabajadores para ser despedidos. La demanda reclama que estos métodos carecían de transparencia y vulneraban derechos fundamentales.
Esta ley en California representa un paso adelante en la exigencia de que la inteligencia artificial no sustituya la responsabilidad humana en decisiones laborales que afectan directamente la vida de las personas, marcando un referente para futuros marcos regulatorios en Estados Unidos y el mundo.