En la costa sur de Punta de Lobos, una zona reconocida por sus olas imponentes y su vegetación autóctona bien preservada, se alza Casa 22, una vivienda concebida por el estudio chileno Loft7 y terminada en 2023. Situada en un terreno con un pronunciado desnivel hacia el noroeste, esta residencia no lucha contra la pendiente, sino que la sigue cuidadosamente, permitiendo que el paisaje dirija el diseño y acerque cada estancia a una panorámica sin obstáculos del Océano Pacífico.
Con una superficie de 320 metros cuadrados, la casa destaca por su tamaño generoso pero sobrio. La estructura combina hormigón armado y perfiles de acero, una fusión técnica que garantiza estabilidad en el terreno abrupto y a la vez aporta calidez y textura en el interior. Vigas de madera vistas recorren de forma continua los espacios sociales, como el salón, el comedor y la cocina, aportando una honestidad material que no intenta ocultar la construcción. Este enfoque de transparencia estructural es, sin duda, un rasgo distintivo de la propuesta:** la arquitectura como discurso claro y sin artificios.
Lo que convierte a Casa 22 en un proyecto destacable no son grandes gestos arquitectónicos, sino una contención aplicada con coherencia en cada detalle. Los interiores recurren a la madera natural y la iluminación cenital que inunda los espacios, siempre orientados a maximizar las vistas al océano. Ningún elemento compite por protagonismo; la cuadrícula de vigas en el techo establece un ritmo tan sutil como efectivo. Los espacios comunes, concebidos a planta abierta, parecen dirigirse más por la presencia visual del paisaje que por la rigidez de un plano funcional; la arquitectura se retira para dejar respirar el ambiente.
Pichilemu, conocida mundialmente por sus escenarios de surf, también ha ido forjando en el ámbito arquitectónico un prestigio silencioso como uno de los lugares que acoge las viviendas más meditadas y delicadas de Chile. Loft7 suma a esta tradición con su apuesta por territorios donde la naturaleza dicta las condiciones y el proyecto arquitectónico bebe de esa fuerza preexistente. En Casa 22, confían plenamente en el terreno y la luz, utilizando materiales resistentes al clima marítimo que envejecen con dignidad, y una volumetría que, desde el exterior, se presenta modesta, pero que, una vez dentro, responde a todas las expectativas de habitabilidad y armonía con el entorno.
Las imágenes captadas por el fotógrafo Fabián Acuña muestran cómo la casa cambia según las horas: por la mañana, la luz cálida baña la madera interior, y por la tarde el Pacífico adquiere un brillo plateado. Esta relación entre materiales, orientación y la evolución lumínica del día es fundamental en la arquitectura costera de calidad, y en este caso, está claramente intencionada. Casa 22 no pretende ser la construcción más llamativa del litoral chileno; busca, sobre todo, ser la más sincera. Y en ese cometido, el estudio Loft7 ha conseguido un sobresaliente.