Descubren en fuentes hidrotermales un precursor gequímico del ATP que pudo impulsar la vida primigenia

Investigadores de la Universidad Heinrich Heine han identificado el fosfito y el paladio, presentes en chimeneas hidrotermales generadoras de hidrógeno, como posibles agentes que facilitaron la formación de ATP en las primeras etapas de la vida en la Tierra.

¿De dónde procedía la energía que impulsó el origen químico de la vida y cómo se estableció el fosfato como la moneda energética universal de las células? Un equipo de biólogos del Instituto de Evolución Molecular de la Universidad Heinrich Heine en Düsseldorf (HHU) ha dado un paso crucial para responder estas preguntas. Su investigación revela una fuente de energía inédita que pudo promover las reacciones químicas primordiales necesarias para activar el metabolismo inicial en la Tierra primitiva.

Publicados en la revista The FEBS Journal, sus hallazgos apuntan al fosfito y al paladio —elementos que se encuentran de forma natural en las chimeneas hidrotermales productoras de hidrógeno— como precursores inorgánicos del ATP (adenosín trifosfato). Este compuesto es fundamental para el almacenamiento y transferencia de energía en organismos vivos actuales.

Las chimeneas hidrotermales, presentes en el fondo oceánico, proporcionan condiciones químicas y térmicas singulares que habrían sido las catalizadoras clave de complejas transformaciones moleculares durante las primeras etapas del desarrollo de la vida. La producción de hidrógeno en estos entornos genera un ambiente reductivo que facilita la formación de compuestos como el fosfito, un derivado reducido del fósforo.

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La relevancia del fosfito radica en su potencial para actuar como un agente energético capaz de participar en reacciones químicas básicas que desembocaron en la síntesis de moléculas esenciales para la vida, entre ellas el ATP. Simultáneamente, la presencia de paladio, un metal que puede actuar como catalizador, podría haber acelerado estos procesos, ayudando a convertir la energía química disponible en formas utilizables por los organismos nacientes.

Este descubrimiento aporta una visión más detallada de cómo se pudieron originar las moléculas energéticas en un entorno inorgánico y proporciona una explicación plausible sobre el papel del fósforo en la bioenergética primitiva. La identificación de estos compuestos en condiciones surgidas naturalmente refuerza la hipótesis de que las chimeneas hidrotermales fueron crisol y motor para la aparición de las primeras formas de metabolismo.

De este modo, el estudio no solo amplía el conocimiento sobre los mecanismos que pudieron habilitar la vida, sino que también abre la puerta a nuevas investigaciones sobre la evolución bioquímica y el origen de la energía en sistemas biológicos. Entender estos procesos puede ser clave para comprender la transición de la química prebiótica a la vida organizada, además de inspirar desarrollos en campos como la biotecnología y la astrobiología.

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