Descubren una nueva especie de dinosaurio tras un siglo olvidada en un cajón

Un fósil descubierto hace más de 100 años en la Isla de Wight (Reino Unido) ha permitido identificar una nueva especie de dinosaurio carnívoro, de tamaño humano, que nunca antes se había reconocido en Europa.

Hace más de un siglo, en la Isla de Wight, frente a la costa sur de Inglaterra, el aficionado a la paleontología Reginald Walter Tooley desenterró un fósil de dinosaurio. Tras su fallecimiento, en 1924, el ejemplar fue trasladado al Museo de Historia Natural de Londres junto a aproximadamente un millar de otros especímenes sin estudiar. Desde entonces, este fósil permaneció olvidado en un cajón durante un siglo, hasta que recientemente dos paleontólogos decidieron examinarlo con nuevas técnicas.

Los investigadores Cassius Morrison y su alumno Charlie Scherer, ambos del Departamento de Ciencias de la Tierra del University College London, recuperaron el fósil y, intrigados, optaron por analizarlo con tomografía computarizada y modelado 3D para obtener una visión más completa del ejemplar y su anatomía. Este proceso permitió recrear cómo habría sido esta criatura cuando vagaba hace unos 120 millones de años por lo que hoy es la Isla de Wight.

El resultado de su investigación, publicada el 14 de octubre de 2026 en la revista Royal Society Open Science, ha sido la identificación de una nueva especie que denominaron Invictibellatrix amberina. Morrison destacó lo sorprendente que resulta que este fósil haya permanecido inadvertido durante casi un siglo, y señaló que la abundancia de restos encontrados en la isla hace pensar en futuras sorpresas paleontológicas.

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El nombre amberina rinde homenaje al ámbar presente en los sedimentos de la Formación Wessex, donde se encontró el fósil. Por su parte, Invictibellatrix significa en latín «guerrera invicta». Los investigadores describen a este dinosaurio como un depredador bípedo, carnívoro y probablemente cubierto de plumas, con una altura similar a la de un ser humano.

Se estima que medía entre 3 y 4 metros de longitud desde la cabeza hasta la cola y que sus grandes garras curvas en los brazos alcanzaban entre 10 y 20 centímetros, usadas para capturar presas menores como pequeños dinosaurios, lagartos y mamíferos. Una característica notable del fósil es una cavidad oval en el cráneo, situada donde se habría conectado el cerebro con la médula espinal, y una cresta con forma de reloj de arena que fue clave para su clasificación como nueva especie.

Este dinosaurio pertenece al grupo de los megaraptoranos, terópodos bípedos conocidos por sus grandes garras y tamaño variable. Hasta ahora, no se había encontrado evidencia de megaraptoranos en Europa, siendo Invictibellatrix amberina el primer ejemplar confirmado. Aunque miembros de este grupo llegaron a alcanzar dimensiones semejantes a las de un Tyrannosaurus rex, esta nueva especie es la más pequeña descubierta hasta la fecha, siendo aproximadamente del tamaño de un humano adulto.

Según Morrison, esta criatura desempeñaba un papel ecológico similar al de una hiena actual, alimentándose de pequeños animales. Además, afirmaba que, a pesar de no ser el principal depredador de su época, Invictibellatrix habría representado un gran peligro para un humano, que habría sido presa ideal dada su envergadura, mucho menor que la del dinosaurio, y que un T. rex probablemente no habría perseguido porque somos demasiado pequeños para él.

Los científicos creen que los megaraptoranos se originaron en Asia y posteriormente se dispersaron por Europa, llegando a formar parte de los ecosistemas del supercontinente Gondwana, en zonas que hoy corresponden a África, Sudamérica y la Antártida. Scherer indicó que la presencia de esta especie es la primera evidencia de que los megaraptoranos habitaron Europa y migraron hacia Gondwana a través de esta área, en lugar de por medio de saltos insulares más al sur. Explicó también que los megaraptoranos más grandes, que prosperaron en latitudes más meridionales, habrían aparecido después, mientras que las especies más pequeñas del norte desaparecieron antes.

En resumen, Invictibellatrix amberina representa un importante hallazgo que amplía el mapa de distribución geográfica de los megaraptoranos y aporta nuevos datos sobre la evolución y biogeografía de los dinosaurios carnívoros del Cretácico Inferior en Europa.

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