Un escritorio bien organizado puede perder toda su armonía justo a unos centímetros por debajo de la superficie. Ahí es donde suelen acumularse los cargadores, el exceso de cables y las regletas eléctricas, convirtiéndose en algo que preferiríamos ocultar a las visitas. Por ello, resulta interesante el enfoque que ofrece el estudio suizo BIG-GAME para la serie Power de la firma danesa Pedestal, que aporta soluciones de almacenaje con personalidad y estética, alejándose de la típica caja negra de plástico.
La colección de Pedestal presenta una serie de accesorios diseñados para almacenar cables, adaptadores y regletas eléctricas de forma ordenada y visualmente atractiva. Fabricados con materiales como silicona y acero, incluyen elementos como anillos de silicona, cubiertas de acero, bandejas y un contenedor con ruedas. Estas piezas son productos reales y disponibles en el mercado, no simples prototipos ni renders conceptuales, y tienen un enfoque doméstico que facilita convivir con el inevitable desorden eléctrico.
El objeto más llamativo es el “Cable Bagel”, una anilla de silicona flexible que recoge los cables formando una especie de rosquilla o donut. Disponible en colores como azul, verde, rosa y crema, parece más un accesorio decorativo que un simple organizador. En imágenes promocionales, se observa incluso colgado detrás de un televisor, con los extremos de los cables asomando por debajo, lo que dota al conjunto de una forma reconocible en lugar de un simple montón de cables accidentalmente amontonados.
Sin embargo, la pieza central de la serie es la “Cable Villa”. Este contenedor de acero ofrece espacio para cables, adaptadores y regletas y cuenta con ruedas en su base y un asa visible que sobresale de su tapa con forma de tejado. Disponible en color rosa, asemeja un pequeño carrito de utilidad, una decisión estética que aporta encanto y permite que el organizador se convierta en un objeto visible y con carácter en el salón o la oficina, en lugar de esconderse tímidamente tras los muebles. Además, las ruedas facilitan su desplazamiento cuando se requiere acceso, aunque la longitud de los cables conectados limita el movimiento.
El diseño busca un equilibrio entre funcionalidad y estética, evitando que reorganizar o complicar el espacio sea necesario. La Cable Villa ofrece dignidad arquitectónica a un rincón a menudo caótico sin pretender eliminar la cantidad de dispositivos o cables, sino simplemente hacer más agradable y acogedor el lugar que ya ocupan.
Complementando estas dos piezas más distintivas, Pedestal propone opciones con una línea de diseño más discreta pero igualmente funcional. La “Power Shell”, realizada en acero con recubrimiento en polvo, puede colocarse alrededor de la “Power Beam” —una regleta también de la colección— y situarse tanto de pie como tumbada. Por otro lado, la “Power Tower” está pensada para sostener la Power Beam en posición vertical. Esta dualidad responde a distintos hábitos y necesidades: a veces es necesario esconder la regleta para que no desentone y otras es imprescindible tener fácil acceso a sus enchufes.
Otra pieza destacada es la “Power Tray”, una bandeja que crea un espacio útil en la superficie de trabajo alrededor de la regleta Power Beam para organizar cables, adaptadores y otros elementos pequeños. Existe una versión con doble compartimento y, aunque parece un organizador de escritorio tradicional, su relación directa con la regleta justifica su existencia, integrando almacenamiento y conectividad en un mismo lugar.
Esta línea de productos supone una inversión: el Cable Bagel se comercializa por 45 dólares y la Cable Villa alcanza los 180 dólares, por lo que conviene elegir cuidadosamente los artículos según las necesidades reales y el entorno. No se trata de adquirir toda la gama para lograr un efecto fotográfico, sino de seleccionar piezas con sentido. El Cable Bagel es ideal para cables sueltos, la Cable Villa para grandes cantidades, y las soluciones con Power Beam requieren verificar compatibilidad con el tipo de enchufe y región antes de comprar.
Personalmente, la Cable Villa tiene un atractivo especial por darle un toque de dignidad y diseño a una parte normalmente poco estética de cualquier espacio con tecnología. No promete eliminar el desorden ni los cables, pero sí ofrece la posibilidad tangible de convivir con ellos de forma más organizada y visualmente agradable. Pocas veces un accesorio para almacenar cables había justificado su presencia a la vista con tanta elegancia y funcionalidad.