El gigantesco pez remo: inspiración para explorar los misterios del océano

El pez remo, una criatura marina de hasta ocho metros que habita en las profundidades oceánicas, revela secretos sobre su singular movimiento que podrían revolucionar la robótica submarina y abrir nuevas vías para la exploración marina respetuosa.

El pez remo, uno de los habitantes más enigmáticos y colosales de las profundidades marinas, mide hasta ocho metros de longitud y vive en aguas donde la luz solar apenas penetra. A diferencia de muchos animales legendarios, este gigantesco pez es una criatura real que se desplaza por los oscuros océanos con un estilo de natación único y fascinante.

Durante décadas, muy pocas personas han tenido la oportunidad de observar al pez remo en su hábitat natural y aún menos han podido analizar con detalle su anatomía y su movimiento. Sin embargo, a finales de septiembre de 2026, un equipo de científicos ha logrado desentrañar los mecanismos que permiten a este pez moverse con gran eficiencia y sigilo gracias a su larga aleta dorsal, lo que podría inspirar el desarrollo de nuevas tecnologías en robótica submarina.

Su investigación, publicada en la revista científica BioOne, describe cómo este animal genera ondas en la aleta dorsal para impulsarse sin mover excesivamente su cuerpo, un método que ofrece ventajas para el avance silencioso y eficiente bajo el agua.

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Una criatura colosal y única

Con un cuerpo largo, delgado y en forma de cinta, el pez remo puede alcanzar hasta 8 metros de longitud, convirtiéndose en un titán de los océanos. Su piel carece de escamas; en cambio, su superficie brilla con un lustroso tono plateado gracias a un recubrimiento de guanina que refleja la luz.

Sus aletas dorsales, de color rojo y naranja, recorren casi todo el dorso y están formadas por largas rayas que emergen como una corona de fuego sobre su cabeza. No son elementos meramente decorativos: estas aletas constituyen la fuerza motriz que le permite desplazarse mediante ondas que recorren su extensión sin necesidad de sacudidas corporales laterales.

El secreto de su movimiento

La gran pregunta era cómo el pez remo controla de manera tan precisa y coordinada una aleta tan larga y flexible. Para resolverlo, el equipo liderado por Gabriel Vinícius Felix Afonso, estudiante de doctorado en el Virginia Institute of Marine Science, estudió en profundidad la anatomía de esta aleta utilizando técnicas avanzadas de imagen y análisis de vídeo de especímenes en libertad.

Descubrieron que cada una de las rayas de la aleta dorsal está controlada por seis músculos y se conecta mediante 12 puntos que funcionan como una articulación esférica, similar a la del hombro humano, capaz de rotar 360 grados. Esta compleja estructura muscular y articular permite que las ondas ondulatorias se propaguen con precisión a lo largo de la aleta, proporcionando un movimiento fluido y silencioso.

La denominación y otras características

Curiosamente, el nombre «pez remo» proviene de sus largas aletas pélvicas que recuerdan a pequeños remos, aunque estas no participan en su peculiar estilo de natación, el cual depende exclusivamente de la aleta dorsal.

Felix Afonso explicó que el interés en esta criatura se debe a su inusual combinación de forma corporal y modo de desplazamiento, diferente a otros grandes peces oceánicos que se impulsan ondulando el cuerpo. Esta singularidad hace del pez remo un modelo ideal para inspirar aplicaciones biomiméticas en robótica submarina.

Un pez misterioso de las profundidades

Aunque su tamaño y aspecto son impresionantes, el pez remo sigue siendo uno de los habitantes menos conocidos de las profundidades oceánicas, que suelen oscilar a unos 1.000 metros bajo la superficie. Allí, en un entorno casi inaccesible y poco iluminado, la mayoría de sus comportamientos permanecen ocultos, dificultando su estudio.

Raras veces se les ve cerca de la superficie, y cuando ocurre suele tratarse de ejemplares debilitados o varados, lo que complica aún más la observación de su conducta natural.

Alimentación y comportamiento

A pesar de su imponente tamaño, este pez se alimenta principalmente de pequeños organismos como krill y otros crustáceos planctónicos, así como de peces pequeños y calamares ocasionalmente. Su boca pequeña y protráctil facilita la captura de estas presas diminutas, mientras sus branquias actúan como un filtro que retiene el alimento suspendido en el agua.

También se ha observado que nada en posición vertical, con la cabeza hacia arriba, una postura que posiblemente le ayude a detectar presas contra la luz que se filtra desde la superficie y a evitar predadores que acechan desde arriba.

Aprendizajes de la naturaleza para explorar y conservar

El estudio del pez remo no solo amplia nuestro conocimiento sobre la diversidad biológica de las profundidades, sino que también ofrece valiosas lecciones para desarrollar tecnologías que permitan explorar el océano con mayor respeto y menor impacto ambiental.

La estructura de su aleta dorsal, con movimientos precisos y coordinación musculoesquelética, podría inspirar el diseño de robots submarinos más silenciosos y eficientes, capaces de adentrarse en zonas desconocidas sin alterar el ecosistema marino.

Estas innovaciones biomiméticas representan un paso hacia una exploración oceánica sostenible y responsable, donde la ciencia y la tecnología se unen para desvelar los secretos del mar sin poner en peligro su extraordinaria vida.

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