El martes 22 de septiembre de 2026, el huracán Polo alcanzó la máxima categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, convirtiéndose en una de las tormentas más potentes del Pacífico oriental. Su centro se ubicaba aproximadamente a 322 kilómetros al suroeste de Acapulco, México, donde comenzó una rápida e inusual intensificación.
Durante la mañana del lunes, Polo aún era una tormenta tropical con vientos sostenidos de solo 72 km/h. Sin embargo, en menos de 24 horas, se fortaleció hasta alcanzar vientos sostenidos de 289 km/h, situándose por encima del umbral de la categoría 5, que comienza en 252 km/h.
Además, la presión central medida del huracán descendió a 889 milibares, estableciendo un récord que solo supera el huracán Patricia de 2015, el más fuerte registrado en esta región, y posicionando a Polo como el segundo huracán más intenso en la historia del Pacífico oriental.
La extraordinaria intensificación del huracán Polo ha sido impulsada, en gran medida, por las condiciones inusualmente cálidas del océano que baña la costa mexicana. El fenómeno de El Niño, que este año ha alcanzado niveles supercargados, ha elevado las temperaturas de la superficie marina en el Pacífico oriental hasta cerca de los 31,1 ºC, facilitando este rápido fortalecimiento.
Históricamente, solo dos huracanes han experimentado una intensificación tan acelerada o más marcada que Polo: el huracán Patricia en 2015 y un ciclón no nombrado en 1957. Otro huracán reciente que despertó gran atención fue Otis, en 2023, destruyendo Acapulco tras un proceso de consolidación igualmente rápido.
Trayectoria y previsiones
Actualmente, Polo permanece en aguas abiertas frente a México, con pronósticos del Centro Nacional de Huracanes (NHC) que anticipan un movimiento inicial hacia el este este martes, seguido de un giro previsto hacia el noroeste y después al oeste-noroeste durante la noche y el miércoles. Se espera que el huracán se mantenga mayoritariamente alejado de la costa, pero la región costera sentirá sus efectos con vientos de fuerza de tormenta tropical y precipitaciones intensas.
El NHC alertó que Polo podría generar lluvias acumuladas de entre 10,2 y 20,3 centímetros, con máximos aislados que podrían alcanzar los 30,5 centímetros, especialmente en las costas de los estados mexicanos de Guerrero y Michoacán hasta el jueves. Estas lluvias representan un alto riesgo de desbordamientos e inundaciones repentinas, así como deslizamientos de tierra en zonas montañosas. Además, se anticipan precipitaciones de entre 7,6 y 15,2 centímetros en regiones costeras de Oaxaca, Colima y Jalisco.
Las olas elevadas y corrientes marinas peligrosas serán otra amenaza para las regiones costeras, dificultando cualquier actividad marítima y aumentando el peligro para la población costera.
Perspectivas a largo plazo y la interacción con otros fenómenos
La trayectoria a medio y largo plazo del huracán Polo sigue siendo incierta. Algunos modelos meteorológicos sugieren que, a comienzos de la próxima semana, los vientos dominantes podrían empujar la tormenta hacia el norte-noroeste, llevando la tormenta desde Baja California y propagando una ola de humedad hacia el noroeste de México y el suroeste de Estados Unidos.
No obstante, la evolución de Polo podría verse afectada por otro sistema de baja presión cercano: la tormenta tropical Odalys, situada justo al oeste de Polo. Si ambos sistemas se mantienen activos, existe la posibilidad de que se acerquen o incluso interactúen en la próxima semana, complicando las predicciones. Todavía es pronto para determinar cómo podrían influirse mutuamente.
En resumen, la rápida transformación del huracán Polo lo ha llevado a convertirse en una amenaza significativa para la costa suroeste mexicana y podría tener repercusiones meteorológicas en regiones estadounidenses aledañas. Las autoridades mantienen estricta vigilancia y emiten alertas para minimizar riesgos ante las condiciones extremas que puede ocasionar Polo en los próximos días.