El 12 de junio de 2026, el Pentágono dio a conocer la tercera entrega de su archivo desclasificado sobre Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés), en el marco de la iniciativa gubernamental PURSUE que busca transparentar información histórica y actual sobre estos fenómenos.
Esta nueva tanda contiene 72 archivos que incluyen seis vídeos inéditos, 53 documentos oficiales, diez imágenes de recreaciones artísticas y tres grabaciones de audio, todas disponibles públicamente a través del portal oficial del Departamento de Defensa de EE.UU. Aunque aporta numerosos detalles, ninguno de estos archivos presenta evidencia física concluyente sobre el origen de los objetos observados.
Entre los documentos destaca un memorándum militar de 1948 proveniente del Comandante del 5º Distrito Naval, que menciona un ciclo recurrente de «discos voladores» y solicita reportes detallados a las estaciones navales y la inteligencia militar. El texto señala que un nuevo período de actividad era inminente, sin aclarar la naturaleza del ciclo descrito.
Una pieza especialmente relevante es un informe firmado por Jon Kosloski, director de la Oficina de Resolución de Anomalías All-Domain (AARO) del Pentágono, que detalla un avistamiento ocurrido en octubre de 2023 cerca de un sitio sensible de seguridad nacional en el oeste de EE.UU. En él se describe una «órbita madre» naranja que liberaba esferas rojas más pequeñas. El documento clasificación el caso como «no resuelto» y estima que un 40% del fenómeno podría atribuirse a tecnología desconocida, tras descartar otras hipótesis.
Los vídeos divulgados incluyen grabaciones de orbes rojos brillantes captados en julio de 2025 en el noreste de Estados Unidos. Los testigos relatan la aparición de una esfera roja, de aproximadamente un metro de diámetro, con un «sol» de plasma blanco en su interior, que se desplazaba lentamente y parecía acompañada por un segundo orbe idéntico. Otra grabación muestra luces similares sobre un estanque en la misma región durante octubre de 2024. Parte de estos vídeos son recreaciones artísticas basadas en relatos oculares.
Además, los archivos incluyen tres audios de misiones de la NASA. Uno es una entrevista con el astronauta Gordon Cooper realizada en 1962, que rememora múltiples avistamientos de discos metálicos plateados en 1951 durante sus entrenamientos militares en Europa, describiendo objetos que volaban a altitudes superiores a 12.000 metros y realizaban maniobras imposibles para un avión convencional. Los otros dos audios corresponden al informe científico post-misión del Apollo 16 en 1972, en el que se menciona la detección de anomalías gravitacionales y láser cerca del cráter lunar Van de Graaff. En un momento se relaciona de forma especulativa la existencia de un «agujero grande» con una posible «base estelar alienígena», aunque el tono parece más una conjetura informal que una afirmación oficial.
Respecto a las imágenes, las diez publicadas son todas recreaciones artísticas basadas en testimonios de incidentes registrados entre 2023 y 2026 en el oeste estadounidense. Estas ilustraciones representan formaciones de orbes rojas y blancas con detalles visuales orientados a complementar los informes.
La divulgación de estos archivos ha provocado diversas reacciones. El mundo científico aplaude la transparencia, aunque denuncia la falta de contexto y análisis detallados que permitan validar o descartar teorías. Avi Loeb, responsable del Proyecto Galileo, valoró positivamente que el debate haya entrado en el ámbito académico, mientras que Sean Kirkpatrick, exdirector del AARO, calificó de insuficiente el método de publicación limitado y parcial, argumentando que podría alimentar la proliferación de pseudociencias y teorías conspirativas.
Por su parte, la comunidad ufóloga y el público general muestran entusiasmo y controversia en redes sociales, centrándose sobre todo en reportes impactantes, como la descripción de enjambres de orbes naranjas observados en 2025, que dejaron sin palabras a pilotos militares. Sin embargo, critican que los expedientes más llamativos continúan censurados parcialmente y que el Pentágono evita confirmar cualquier origen extraterrestre, insistiendo en que la mayoría de los casos permanecen «no resueltos».
En el ámbito político, voces críticas como la exdiputada estadounidense Marjorie Taylor Greene han tachado los documentos de «propaganda superficial» destinada a desviar la atención pública de otras problemáticas internas.
Una encuesta reciente de CBS News y YouGov señala que ocho de cada diez estadounidenses creen que el gobierno dispone de más información sobre vida extraterrestre de la que hace pública. A pesar de ello, las publicaciones del Pentágono no han logrado disipar el escepticismo generalizado.
En resumen, esta tercera entrega de archivos UAP aporta material adicional que incrementa el misterio en torno a estos fenómenos, aunque sin revelar evidencias definitivas que confirmen su naturaleza o procedencia.