El GJ504b, apodado Planeta Rosa debido a su distintivo color rosado, es un gigantesco exoplaneta gaseoso ubicado a aproximadamente 57 años luz de la Tierra. Con una masa 25 veces superior a la de Júpiter, orbita alrededor de una estrella similar a nuestro Sol. A pesar de su inmenso tamaño, siempre ha sido difícil de estudiar debido a su baja temperatura y brillo tenue, que lo convierten en un punto muy débil en la mayoría de los telescopios.
Sin embargo, gracias a las capacidades avanzadas del Telescopio Espacial James Webb (JWST), un equipo de astrónomos ha logrado un análisis detallado de su atmósfera, revelando un hallazgo inesperado: el planeta está envuelto en nubes compuestas por sal. Este descubrimiento, presentado el 18 de junio de 2026 y publicado en la revista científica The Astronomical Journal, coincide con predicciones teóricas previas sobre la presencia de nubes de este tipo en planetas fríos, aunque hasta ahora apenas existía evidencia directa.
Estas observaciones representan un paso crucial, ya que los exoplanetas de temperaturas bajas como GJ504b son demasiado tenues para ser estudiados desde telescopios terrestres con la precisión necesaria. La tecnología y el procesamiento avanzado del JWST permitieron eliminar el deslumbramiento estelar y captar el espectro de la tenue luz que emite el planeta, desglosándola para identificar los distintos elementos presentes en su atmósfera.
Un objeto en la frontera entre planeta y enana marrón
Desde su descubrimiento en 2013, existe debate sobre la verdadera naturaleza del Planeta Rosa. Su masa cercana a 25 veces la de Júpiter lo situa en un límite ambiguo entre lo que se considera planeta y enana marrón, estos últimos comúnmente denominados “estrellas fallidas” por no poseer la masa suficiente para sostener una fusión nuclear estable que genere luz propia como las estrellas.
De ahí que los científicos se refieran a GJ504b técnicamente como un “compañero de masa planetaria”, reflejando esa zona gris en la definición tradicional que separa ambos tipos de objetos celestes.
Un mundo frío y envejecido
Aunque con una temperatura de unos 290 grados Celsius (550 grados Fahrenheit), que puede parecer elevada para los estándares humanos, es considerablemente frío si se compara con otros exoplanetas con temperaturas que alcanzan entre 540 y 1.100 grados Celsius. Esta diferencia se explica por su edad, estimada entre 2.500 y 4.000 millones de años, lo que le ha dado tiempo de enfriarse considerablemente desde su formación, cuando nació extremadamente caliente.
Aneesh Baburaj, investigador principal de este estudio en la Universidad Northwestern, destaca la importancia de las capacidades del JWST para estudiar este planeta: “El Planeta Rosa es el compañero más frío que se ha podido estudiar con instrumentos terrestres. A pesar de que varios equipos intentaron obtener su espectro durante noches enteras, el objeto era demasiado débil para esos métodos. Con JWST, sólo nos tomó alrededor de dos horas y tuvimos éxito.”
Rompiendo el enigma atmosférico
El análisis espectral inicial mostró la presencia de moléculas como vapor de agua, metano, dióxido de carbono y amoníaco. Sin embargo, estos datos no coincidían completamente con los modelos atmosféricos computacionales, que requerían incluir características poco plausibles para encajar con las observaciones.
Para resolver esta discrepancia, el equipo introdujo nubes en los modelos atmosféricos simulados, probando tres tipos diferentes. La inclusión de nubes salinas fue la única forma de explicar adecuadamente el espectro, ya que estas nubes modifican la manera en que la luz se dispersa y ocultan señales de moléculas que habitan en capas más profundas de la atmósfera.
Baburaj enfatiza: “Esta es la primera vez que identificamos la necesidad crucial de nubes de sal para interpretar el espectro de un objeto exoplanetario. Subraya la importancia de considerar las nubes en nuestras simulaciones atmosféricas.”
Composición rica en metales y el misterio sobre su origen
Además, el estudio reveló que la atmósfera de GJ504b posee una elevada concentración de elementos pesados, o metales. Aunque las nubes de sal explican sus características atmosféricas observadas, aún queda pendiente determinar el método exacto de formación del Planeta Rosa, si como un planeta convencional o más parecido a una enana marrón. Se necesitarán futuras observaciones para dilucidar este enigma.
En síntesis, el descubrimiento de nubes salinas en el gigante exoplanetario GJ504b gracias al telescopio James Webb representa un avance significativo para la comprensión de mundos fríos y poco brillantes, ampliando nuestro conocimiento sobre la variedad y complejidad atmosférica en el cosmos.