Un reciente estudio llevado a cabo por una colaboración internacional de astrofísicos, entre ellos dos premios Nobel, ha refutado las afirmaciones de una investigación publicada en 2025 que aseguraba que la expansión del universo se estaría desacelerando. Según este nuevo análisis, el crecimiento del cosmos sigue acelerándose debido a la influencia persistente de la energía oscura, una fuerza aún misteriosa que actúa como una especie de antigravedad, manteniendo la expansión cósmica en aumento.
El estudio original, desarrollado por un equipo surcoreano y publicado en noviembre de 2025, proponía que la tasa de expansión universal podría estar disminuyendo con el tiempo. Esta hipótesis, de ser cierta, habría significado un giro radical en nuestra comprensión del destino del universo y cuestionaría la existencia o efecto de la tan aceptada energía oscura. Sin embargo, la nueva investigación presentada el 10 de junio de 2026 en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society sostiene que esta conclusión fue producto de errores metodológicos y malentendidos científicos más que de una verdadera anomalía cosmológica.
Entre los investigadores que lideraron la refutación destacan Adam Riess y Brian Schmidt, galardonados con el Nobel en Física en 2011 por su trabajo en la aceleración de la expansión cósmica, junto con otros expertos internacionales. El equipo ha estudiado con detalle las supernovas tipo Ia, explosiones estelares que se utilizan como indicadores para medir distancias en el universo debido a su brillo característico. Su investigación demuestra que los objetos más alejados parecen alejarse a mayores velocidades, confirmando así la aceleración cósmica.
Uno de los principales errores detectados en el estudio surcoreano fue la incorrecta asignación de edad a las supernovas. El equipo liderado por la Universidad de Southampton explicó que los investigadores previos habían asumido que la edad de la galaxia que albergaba la supernova era la misma que la de la estrella explotada, lo cual no es correcto y distorsiona las medidas de brillo máximo que definen la aceleración del universo . Además, señalaron que no se tuvo en cuenta un ajuste estándar en cosmología que corrige por la masa de las galaxias anfitrionas, un factor clave para garantizar la precisión de las observaciones.
El doctor Philip Wiseman, también miembro del equipo de Southampton, defendió la validez de las mediciones clásicas: «Las mediciones anteriores, que aceptamos como válidas, siguen siendo correctas y nuestra comprensión del destino del universo se mantiene sólida. Hemos evitado una crisis, pero el enigma de por qué la tasa de expansión continúa acelerándose persiste. Ahora podemos enfocarnos en entender qué es realmente la energía oscura, en lugar de cuestionar su existencia».
Adam Riess recordó que «las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas rigurosas» y subrayó que, después de calibrar cuidadosamente las supernovas teniendo en cuenta las diferentes condiciones y poblaciones galácticas, la evidencia de la aceleración cósmica sigue siendo consistente y robusta.
El profesor Mark Sullivan, también de la Universidad de Southampton, destacó la importancia de poner a prueba y cuestionar las teorías vigentes como parte del avance científico: «Aunque esta nueva hipótesis no resultó cierta, nos ha dado la oportunidad de explorar nuevas formas de entender cómo explotan las supernovas y cómo podemos afinar nuestras mediciones de la energía oscura».
Por último, el coautor Brodie Popovic concluyó que este debate ha incentivado un mayor enfoque en la astrofísica de las explosiones de supernovas y su impacto en la cosmología: «Esto fue una buena oportunidad para revisar nuestros supuestos y confirmamos que estamos entendiendo bien estos fenómenos y que los tenemos en cuenta en nuestras mediciones cosmológicas».
En definitiva, este estudio despeja las dudas sembradas por la publicación de 2025 y reafirma que la expansión del universo continúa acelerándose gracias a la energía oscura, una de las fuerzas más enigmáticas en el campo de la física moderna.
