Fallas de California alcanzan niveles históricos de tensión, advierten científicos

Un estudio internacional ha revelado que las fallas de San Andrés y San Jacinto en California presentan una tensión en la corteza terrestre sin precedentes en los últimos mil años, incrementando el riesgo sísmico en una de las zonas más pobladas de Estados Unidos.

Investigadores han desarrollado un modelo que reconstruye mil años de actividad sísmica en las fallas de San Andrés y San Jacinto, ubicadas en el sur de California, para analizar la acumulación de tensión en la corteza terrestre. Los resultados, publicados el 3 de junio de 2026 en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth, revelan que los niveles de estrés actual superan cualquier registro previo en los últimos mil años.

Estas fallas geológicas son responsables de gran parte del movimiento tectónico en la región, donde las placas se deslizan, se bloquean y liberan energía en forma de terremotos. Un punto clave del estudio es el Cajon Pass, un complejo cruce tectónico hacia el noreste de Los Ángeles, que puede funcionar como una «puerta sísmica», determinando si una ruptura importante se limita a una sola falla o se propaga cruzando ambas.

El último gran terremoto que sacudió la amplia área de Los Ángeles fue el de Fort Tejon en 1857, con una magnitud de 7.9. Desde entonces, la tensión ha ido acumulándose progresivamente, generando inquietud entre los científicos por la posibilidad de una futura ruptura mayor. Esta investigación utilizó evidencia geológica, como dataciones por carbono-14, anomalías en anillos de árboles y registros históricos de fracturas superficiales, para alimentar un modelo físico detallado del ciclo sísmico a lo largo de un milenio.

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Según Liliane Burkhard, líder del proyecto y científica de la Universidad de Berna, el modelo simula cómo cada terremoto redistribuye la tensión en segmentos vecinos de la falla y cómo esta se acumula durante los períodos de calma. “Este enfoque nos permite entender la evolución centenaria de las tensiones en el sistema de fallas y estimar su estado actual”, explicó.

Uno de los hallazgos más relevantes es el papel del Cajon Pass como una especie de ‘compuerta’ sísmica que puede controlar la extensión del daño. Por ejemplo, el terremoto de Fort Tejon se detuvo en esta zona y no afectó a la falla de San Jacinto, mientras que otro evento anterior, el terremoto de Wrightwood en 1812, atravesó esta confluencia y afectó simultáneamente a ambas fallas.

La investigación señala que la probabilidad de una ruptura conjunta de las fallas depende no solo del nivel de tensión acumulada en cada una, sino también de cuán sincronizados estén los niveles de estrés. En la actualidad, el segmento San Jacinto-Bernardino presenta una tensión de 3.6 megapascales (MPa), el valor más alto constatado en el estudio, y la sección Mojave Sur de la falla de San Andrés registra 2.8 MPa, cifras ambas elevadas y relativamente similares, lo que históricamente ha antecedido a rupturas simultáneas.

Burkhard alertó que esta situación no solo implica niveles de tensión récord sino un alineamiento de las condiciones en ambas fallas que favorece escenarios de rupturas conjuntas, con consecuencias mucho más graves para la región.

Una ruptura simultánea en estas fallas tendría un impacto devastador, afectando áreas densamente pobladas y de gran importancia para Estados Unidos, como el área metropolitana de Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el valle de Coachella. Además, la infraestructura crítica, incluyendo autopistas, ferrocarriles y redes energéticas que atraviesan el Cajon Pass, también estaría en grave riesgo.

La científica destacó que la pregunta sobre cuándo y cómo ocurrirá el próximo gran terremoto en esta región sigue siendo un desafío fundamental en la geociencia aplicada. “Nuestro estudio aporta un cuadro más claro basado en la física sobre el estado actual de estrés del sistema de fallas y ofrece un marco útil no solo para California, sino para otros puntos complejos de fallas en el mundo”, dijo Burkhard.

Sin embargo, enfatizó que este trabajo no pretende predecir con exactitud el momento del próximo terremoto, sino mostrar que el sistema ya está en un estado crítico. “Estos modelos basados en física nos proporcionan escenarios más detallados para la evaluación de riesgos, planificación de infraestructuras y preparación ante emergencias”, concluyó.

En suma, la investigación advierte que las fallas principales de California se encuentran bajo tensiones nunca antes registradas en el último milenio, aumentando la amenaza sísmica en una región clave para el país.

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