La automatización financiera avanza rápido en 2026, pero la confianza sigue rezagada

En 2026, la adopción de la automatización en finanzas se ha disparado, con el 31% de los equipos completamente automatizados, frente al 7% del año anterior. Sin embargo, la confianza en estos sistemas aún no acompaña este crecimiento, lo que limita su potencial para transformar el área financiera.

En solo un año, la automatización en los departamentos financieros ha experimentado un crecimiento exponencial. Mientras que en 2025 apenas un 7% de los equipos de finanzas contaban con procesos de cuentas a pagar (AP) completamente automatizados, en 2026 esta cifra ha ascendido al 31%. Este cambio representa un punto de inflexión en la adopción tecnológica del sector.

No obstante, el simple hecho de tener instaladas herramientas de automatización no garantiza la confianza ni el aprovechamiento pleno de sus capacidades. La confianza en los resultados que ofrecen estos sistemas es un indicador menos tangible pero fundamental, ya que marca la diferencia entre usar la automatización como un parche y convertirla en la base sólida sobre la que construir procesos financieros más eficientes y seguros.

Así lo refleja el estudio global sobre finanzas e inteligencia artificial (IA) elaborado por Tipalti en 2026, que encuestó a 2.116 profesionales de finanzas, compras y cuentas a pagar en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania y Países Bajos. Uno de los hallazgos más significativos fue que los equipos que han integrado la automatización de forma más completa confían mucho más en la solidez de sus procesos.

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Los beneficios de la automatización se aceleran

De los departamentos que han adoptado la automatización, un 48% reporta ahorros significativos de tiempo, aprobaciones más rápidas y una aceleración en el cierre contable mensual. Este impulso se da en un contexto donde la carga de trabajo continúa aumentando y la incertidumbre económica y política sigue complicando las previsiones, lo que hace que la automatización se mantenga como una necesidad imperante.

Por tanto, la cuestión no es ya si la automatización funciona, sino hasta dónde están dispuestas las organizaciones a implementarla y profundizar en ella.

El significado de «completamente automatizado» varía

Gran parte de la disparidad en la adopción se explica por la forma en que se mide esa automatización. El 66% de los encuestados considera que su automatización se limita a tecnologías como el reconocimiento óptico de caracteres (OCR) y la digitalización de facturas. Solo un 6% define sus procesos de cuentas a pagar como totalmente automatizados mediante IA agentiva, es decir, agentes capaces de ejecutar tareas complejas y multietapa sin intervención humana.

Esta ambigüedad impide medir avances reales y genera dudas sobre la confianza que se puede depositar en los procesos automatizados.

La automatización parcial mantiene el manual de fondo

A pesar del avance en automatización, los trabajadores financieros siguen dedicando una media de 10 horas semanales a tareas manuales en cuentas a pagar, lo que equivale a aproximadamente 65 días laborables al año. Esto se debe a que la automatización parcial deja intactas muchas actividades repetitivas y la gestión de excepciones que las herramientas no capturan cae en manos de las mismas personas que antes realizaban un trabajo manual completo.

Estas excepciones también son la principal fuente de desconfianza, pues cada vez que se requiere la intervención humana se confirma que el sistema aún no es completamente confiable.

La confianza es el verdadero obstáculo

El interés por seguir automatizando no falta: el 54% de los participantes afirma que la falta de automatización, especialmente con IA, podría frenar la escalabilidad de sus compañías. Según datos de Gartner, la automatización de procesos en cuentas a pagar está entre los tres principales casos de uso activos de IA en finanzas, con un 37-38% de adopción.

Sin embargo, los factores que frenan el avance son la seguridad de los datos y la exactitud de las herramientas automatizadas, así como el control y garantía sobre la autonomía y resultados de la IA. Preguntas clásicas como «¿están protegidos mis datos?», «¿son fiables los resultados?» y «¿quién responde si hay un error?» siguen sin resolverse por completo.

De hecho, la baja alfabetización en IA se ha convertido en la principal barrera para los líderes financieros, superando incluso la dificultad para encontrar talento, según Gartner, lo que subraya la importancia de la experiencia práctica para generar confianza.

Como ejemplo, solo un 21% de los equipos confía plenamente en que su sistema detectaría a tiempo un intento de fraude relacionado con el cambio de datos bancarios de un proveedor.

Qué revelan los equipos más avanzados

Los pocos que emplean IA agentiva avanzada presentan cifras muy diferentes: tienen un 174% más de probabilidades de confiar totalmente en que detectarían fraudes antes de efectuar pagos.

Esta confianza no solo se basa en la tecnología, sino en la combinación con datos limpios, controles claros y procesos sólidos. Precisamente, la seguridad y privacidad de los datos figuran entre las tres inversiones más prioritarias para el futuro de las cuentas a pagar, según los propios profesionales financieros.

Así, la confianza no se construye esperando que la tecnología evolucione, sino desarrollándola simultáneamente. Los equipos más avanzados no han esperado a que la volatilidad desaparezca: están construyendo soluciones capaces de gestionarla.

Cuatro pasos para construir confianza en la automatización

  1. Definir qué implica que un proceso esté «automatizado». Es esencial seguir una factura desde su recepción hasta la conciliación y documentar todos los momentos en que una persona debe intervenir. Esto debe consensuarse dentro del equipo para medir el progreso con criterios uniformes.
  2. Priorizar los puntos de fricción. Identificar errores, demoras en aprobaciones, fallos de comunicación y discrepancias en órdenes de compra, cuantificando su impacto en horas y costes para focalizar la automatización donde sea más rentable.
  3. Establecer reglas claras de gobernanza. Antes de implementar agentes automáticos, hay que definir qué datos podrán manejar, cómo se verificará su precisión y en qué casos se requerirá aprobación humana. La seguridad, precisión y control no pueden ser dejados al azar.
  4. Probar la detección de fraude. Simular un cambio fraudulento en los datos de un proveedor, analizar el recorrido desde la solicitud hasta el pago y evaluar dónde y cómo se detectaría la irregularidad.

Mirando hacia adelante: de la automatización a la confianza

El sector financiero ha avanzado rápidamente en la automatización durante 2026, pero el gran reto será que la confianza evolucione al mismo ritmo. Esto implica cerrar la brecha entre los procesos que se consideran automatizados y aquellos que realmente operan sin necesidad de supervisión humana constante.

Asimismo, será fundamental dar respuestas firmes a las preocupaciones sobre seguridad, exactitud y control que frenan la adopción definitiva de la automatización completa.

Los equipos que ya han integrado IA avanzada demuestran que es posible construir esa confianza simultáneamente con la tecnología, y para el resto, los próximos 12 meses serán cruciales para consolidar la automatización como un pilar esencial y fiable dentro de la función financiera.

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