La fuga de helio en la atmósfera de un exoplaneta podría ser una pista sobre la vida

El hallazgo de helio escapando de la atmósfera del exoplaneta LHS 1140b, situado en la zona habitable de su estrella, abre una nueva vía para estudiar la posible existencia de vida fuera del sistema solar, aunque los resultados aún son preliminares.

Este verano, la ciencia de los exoplanetas dio un salto significativo con la detección de helio escapando de la atmósfera del planeta rocoso LHS 1140b. Este exoplaneta orbita una tenue estrella enana roja en la constelación de Cetus, un mundo que ha despertado el interés por hallarse dentro de la denominada zona habitable de su estrella, donde las condiciones podrían permitir la existencia de agua líquida y, potencialmente, vida.

LHS 1140b es un planeta cuya masa y tamaño superan levemente a los de la Tierra, con un radio aproximadamente 1,7 veces mayor y una masa cinco veces superior. Se encuentra en órbita alrededor de una estrella débil – apenas 300 veces menos brillante que el Sol y con una masa que representa una quinta parte de la nuestra –, lo que dificulta su observación directa, pero no impide la detección de diminutas variaciones en su brillo al pasar por delante de su sol, fenómeno que ha permitido estimar sus características.

La detección de helio en su atmósfera es especialmente significativa porque sugiere la presencia de una atmósfera secundaria, que se forma después de que un planeta pierde su atmósfera primaria compuesta principalmente por hidrógeno y helio acumulados durante su formación inicial. Esa atmósfera secundaria tiende a ser más estable y perdurar durante miles de millones de años, como ocurre en la Tierra, donde la atmósfera se ha modificado gracias a procesos geológicos, químicos y biológicos.

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El James Webb Space Telescope (JWST) ha sido fundamental para descartar la presencia de una atmósfera primaria rica en hidrógeno en LHS 1140b y para identificar la posible fuga de helio, un elemento ligero que suele escapar con facilidad al espacio, pero cuya presencia apunta a un proceso activo y una atmósfera todavía preservada.

No obstante, esta detección no es concluyente. Un segundo conjunto de observaciones no logró confirmar la presencia de helio, lo que introduce incertidumbres sobre la estabilidad y composición real de la atmósfera del planeta. Los científicos advierten que las estimaciones de temperatura y condiciones superficiales del planeta también incluyen suposiciones significativas y deben interpretarse con cautela.

Según algunos cálculos, la temperatura de equilibrio de LHS 1140b podría rondar los -30 ºC si absorbe toda la energía de su estrella, una temperatura fría pero potencialmente compensable por un efecto invernadero atmosférico. Otras estimaciones aún más conservadoras sugieren temperaturas cercanas a los -90 ºC, parecidas a las actuales en Marte.

Estos resultados apoyan la idea de que LHS 1140b podría ser un super-Tierra o tal vez un mini-Neptuno, un tipo de exoplaneta que no conocemos bien debido a la ausencia de ejemplos similares en nuestro sistema solar. Esta categoría de planetas es la más frecuente en la galaxia y comprenderlos es clave para avanzar en la búsqueda de mundos habitables.

Estudiar atmósferas planetarias más allá de nuestro sistema solar es uno de los mayores desafíos de la astronomía moderna. La espectroscopía atmosférica, que analiza la composición química a distancia, podría eventualmente revelar la presencia de gases vinculados a procesos biológicos, como ocurren en la Tierra con el oxígeno y el metano.

Sin embargo, el camino para identificar signos claros de vida en otros planetas es todavía largo y se requiere observar un número mucho mayor de atmósferas exoplanetarias para establecer patrones fiables y descifrar las reglas que rigen las condiciones planetarias.

El caso de LHS 1140b muestra que, aunque todavía estamos en las etapas iniciales, la ciencia está avanzando hacia el objetivo de detectar vida fuera de nuestro sistema solar. Los investigadores implicados merecen reconocimiento por el trabajo meticuloso y la perseverancia dedicada a obtener estos primeros indicios que alimentan la esperanza de encontrar respuestas a preguntas fundamentales sobre la existencia de vida en el cosmos.

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