Un reciente estudio realizado por IDC y encargado por Expereo pone de manifiesto que la mitad de las empresas en Reino Unido desea tener un control mucho más estrecho sobre sus datos estratégicos y sensibles. Este interés responde a una creciente preocupación sobre temas de inteligencia artificial (IA), ciberseguridad y cumplimiento de normativas, que colocan la soberanía digital en un lugar destacado en las decisiones de dirección.
Actualmente, el 29% de las organizaciones británicas considera la soberanía digital como una prioridad alta o máxima, mientras que un 27% la señala entre los principales motores para sus inversiones tecnológicas. Esto demuestra que aspectos relacionados con la gobernanza, la gestión del riesgo y el cumplimiento regulatorio están ganando peso, mientras las compañías incrementan sus proyectos en nube e IA.
Más que gobernanza tradicional: un nuevo enfoque para afrontar riesgos y regulaciones
La investigación apunta a una búsqueda de soluciones que superan los métodos convencionales de gestión de datos. En un contexto donde los negocios operan en diversos proveedores y jurisdicciones, aumenta la importancia de controlar no solo dónde se almacenan los datos, sino también cómo se transfieren entre plataformas y países para evitar riesgos y asegurar la continuidad operativa.
Según Ben Elms, CEO de Expereo, «la soberanía digital se encuentra impulsada por la necesidad de mayor transparencia y control en el movimiento del dato, especialmente en entornos de nube, red e inteligencia artificial donde confluyen múltiples proveedores y regulaciones». Resalta además que es fundamental que las estrategias de red, nube, seguridad y gobernanza trabajen de forma integrada para cumplir con las exigencias regulatorias sin sacrificar la innovación y el crecimiento.
Estado actual de las redes: mejoras pero aún insuficiente preparación
Aunque la madurez de las redes empresariales ha mejorado en el último año, apenas un 5% de las compañías británicas considera que sus infraestructuras están completamente preparadas para los requerimientos futuros. Destacan la necesidad de aumentar la flexibilidad, la resiliencia y el rendimiento ante la creciente demanda que genera la adopción de IA.
IA: adopción activa pero resultados comerciales dispares
La inmensa mayoría de empresas en Reino Unido están invirtiendo y experimentando con inteligencia artificial, pero la mayoría continúa en fases incipientes o limitadas. La dificultad para convertir estos proyectos en resultados de negocio sostenidos evidencia una brecha entre el entusiasmo por la IA y la madurez en su implementación. Esto subraya la relevancia de mantener un control riguroso, preparación organizativa y una inversión disciplinada.
Impactos económicos del uso de IA
La IA está demostrando mejoras palpables en productividad, calidad y experiencia cliente, sin embargo, sus beneficios en reducción de costes y transformación de ingresos están aún en una fase temprana. Estas limitaciones derivan más de carencias en la infraestructura, calidad de datos y talento especializado que de la tecnología en sí misma.
Equilibrar innovación y riesgos en un entorno cada vez más desafiante
Los directivos muestran confianza en el crecimiento próximo, impulsado por la innovación tecnológica y nuevas ofertas, pero señalan la ciberseguridad como prioridad crítica y riesgo permanente. Además, la presión por la soberanía digital, retos en la cadena de suministro y el avance de la IA hacen más complejo el panorama empresarial.
Las empresas más innovadoras en IA son también las más afectadas por ciberataques
El aumento de incidentes de seguridad, desde campañas de phishing hasta ransomware, ha llevado la seguridad al centro de la agenda empresarial y tecnológica. La búsqueda acelerada de ventajas mediante IA ha coincidido con un incremento en ataques y pérdidas, lo que obliga a equilibrar la innovación con estrategias robustas de seguridad y resiliencia.
Sostenibilidad, una prioridad persistente a pesar de los retos que plantea la IA
A pesar de la atención que acapara la IA, la sostenibilidad sigue siendo un factor crucial para más de la mitad de las compañías, influyendo incluso en la selección de socios tecnológicos. La tensión entre avanzar en innovación y mantener la sostenibilidad impulsa la adopción de medidas mitigadoras específicas.
Transformación en la gestión del talento y liderazgo tecnológico
La adopción de IA está modificando las estrategias laborales, orientándolas hacia menos contrataciones pero con habilidades de mayor valor, intensificando la competencia por especialistas y aumentando la necesidad de capacitación interna. La escasez de talento, especialmente en ciberseguridad, IA y análisis de datos, retarda iniciativas digitales y limita la innovación.
Del mismo modo, el rol de los líderes tecnológicos evoluciona hacia una función estratégica que incluye la gobernanza y la ética en IA. La alianza estratégica entre CIO y CFO se vuelve fundamental para acelerar inversiones y equilibrar innovación con control presupuestario.
Presiones comerciales y regionales en la soberanía digital
Un 26% de las empresas en Reino Unido reconoce que las exigencias de clientes y socios para la localización de datos influyen en su enfoque hacia la soberanía digital. A nivel global, esta urgencia es aún mayor en la región Asia-Pacífico (38%), seguida por Europa (31%) y Estados Unidos (30%).
Metodología del estudio
El informe analiza los retos y prioridades de inversión tecnológica para 2026 en 800 grandes multinacionales con más de 500 empleados, distribuídas en EE. UU., Europa y Asia-Pacífico. Evalúa factores macroeconómicos, brechas de habilidades digitales, sostenibilidad y el papel del liderazgo tecnológico en la construcción de organizaciones resistentes y competitivas.
Implicaciones para las empresas británicas
Los resultados muestran que la visibilidad en la red es vital para ejecutar estrategias de soberanía digital efectivas. Esta última deja de ser un tema meramente técnico para convertirse en una prioridad de negocio que requiere una coordinación conjunta de políticas de nube, conectividad, seguridad y gestión de datos. Así, las empresas deben replantear estos ámbitos no como decisiones aisladas, sino como parte integrada de su estrategia general para reducir riesgos sin impedir la innovación.