La pared del hábitat marciano de AENARA desvela las capas de una futura vivienda fuera de la Tierra

La instalación a escala real de AENARA expone las estructuras y sistemas que formarían un hábitat en Marte, ofreciendo una mirada detallada a la construcción y funcionalidad que permitirán la vida humana en otro planeta.

AENARA ha presentado una innovadora muestra llamada “Off-World Habitat Wall Section”, que descompone a escala real una vivienda propuesta para Marte, revelando sus múltiples capas y sistemas usualmente ocultos detrás de las superficies terminadas. Esta instalación, encargada para la exhibición Task Eternal en el Powerhouse Museum de Parramatta, Australia, y que abrirá sus puertas el 7 de noviembre de 2026, permite a los visitantes examinar de cerca un concepto habitacional futurista pensado para el año 2075.

Este proyecto, liderado por Melodie Yashar, arquitecta especializada en diseño espacial, combina ingeniería, investigación y diseño para explorar la relación entre la envoltura protectora del edificio y la infraestructura que sostiene a sus ocupantes. El estudio contempla un hábitat para cuatro personas que pasarían cerca de 500 días en Marte, compartiendo alrededor de 111 metros cuadrados interiores. Aunque estas son hipótesis para la investigación, no representan una misión oficial anunciada.

El diseño se basa en dos estructuras coordinadas: una fachada exterior fabricada con materiales locales marcianos para ofrecer protección frente a las duras condiciones ambientales; y un interior inflable que actúa como elemento primario para mantener la presión atmosférica adecuada para la vida. Esta división es fundamental, ya que el robusto envoltorio exterior y el espacio habitable cumplen funciones distintas pero complementarias.

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En su investigación, AENARA explora métodos avanzados como la impresión robótica con regolito marciano —el polvo y fragmentos de roca del planeta rojo— junto con procesos para fabricar concreto a base de azufre, además de obtener agua y oxígeno a partir de recursos in situ en Marte.

La instalación presentada utiliza materiales representativos para ilustrar este diseño innovador. Entre ellos destacan una carcasa exterior impresa en 3D con terracota, una capa de presión fabricada con tejido Vectran y un nodo de transición en aluminio, por donde atraviesan las instalaciones de servicio. Aunque la terracota forma parte del montaje físico, no implica que el proceso constructivo completo sobre Marte ya se haya desarrollado o validado en la realidad.

Uno de los aspectos visuales más llamativos de la exposición es la exhibición abierta de las conexiones y líneas de servicios, que atraviesan el módulo de transición entre las dos estructuras. Estos conductos de colores se convierten en el punto central de la muestra, haciendo palpable la complejidad técnica del proyecto. La fabricación estuvo a cargo de Dyson Womack, con ingeniería de Nous Engineering, diseño y planeamiento de utilidades de North Fracture, y la creación de azulejos por Studio RAP, logrando que un sistema intrincado resulte plenamente comprensible desde un punto de vista físico y educativo.

Además, AENARA presta especial atención a la experiencia humana dentro del hábitat. La luz natural, ventanas amplias y condiciones familiares forman parte de la estrategia para garantizar el bienestar de la tripulación. Se considera el paisaje exterior no solo como un elemento decorativo, sino como una parte integral del diseño arquitectónico junto al aislamiento térmico y la circulación del aire. Sin embargo, la muestra no detalla cuáles serían las prestaciones exactas de estos elementos en una misión real.

La accesibilidad para el mantenimiento es otro punto clave en el planteamiento del diseño. Las líneas de servicio están ubicadas a lo largo de las paredes del módulo de transición para permitir su fácil inspección y reparación. Investigaciones previas del equipo destacan sistemas modulares reemplazables y conexiones organizadas para servicios, lo que facilita el diagnóstico y arreglo de posibles fallos sin comprometer la integridad del hábitat.

Este enfoque implica un desafío arquitectónico: determinar qué componentes deben quedar embebidos en las paredes y cuáles deben mantenerse accesibles. La investigación de AENARA reconoce que muchas tecnologías aún están en desarrollo, por eso la muestra exhibe estos interfaces abiertos y sin resolver, invitando a la reflexión y el debate más allá de una simple habitación acabada y estética.

Gracias a esta instalación, el público puede adentrarse en una visión tangible de cómo serán las viviendas humanas fuera de nuestro planeta, desvelando con transparencia los detalles técnicos y constructivos que harán posible nuestra supervivencia y confort en un entorno tan hostil como Marte.

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