Un reciente informe de Origina, titulado «La Tasa del Software: Cuánto cuesta y quién se beneficia», destapa una realidad preocupante en el mundo del software empresarial. Este «impuesto oculto» representa un gasto recurrente impuesto por los proveedores de software, que consume recursos, desvía talento y desaprovecha activos en las organizaciones, las cuales a menudo se sienten incapaces de rechazar estos cambios forzados.
Según el estudio, las empresas destinan de media el 28% de su presupuesto en software a actualizaciones, migraciones y cambios de licencias impulsados por los proveedores, sin que ellos hayan tomado una decisión activa al respecto. Cada uno de estos cambios supone un coste medio aproximado de 12,87 millones de dólares.
Lo más alarmante es que el 95% de los encuestados reconocen haber pagado por modificaciones que consideran que degradan el rendimiento, la fiabilidad o el valor para el negocio. Además, el 53% ha afrontado este tipo de gastos negativos en más de una ocasión, evidenciando un patrón sistémico lejos de ser aislado.
Tomás O’Leary, CEO y fundador de Origina y coautor del informe, explica: «Cuando la alternativa a una actualización no deseada es perder el soporte en sistemas críticos para el negocio, aceptar suele ser la opción más racional. Ese es justamente el problema. El mercado ha dejado a algunos de los líderes tecnológicos más experimentados sin margen de maniobra para decir que no. Ese coste se refleja luego en los presupuestos, en el tiempo de ingeniería y en la innovación que nunca llega a financiarse. Queremos visibilizar ese coste para que los clientes puedan empezar a recuperar el control.»
Por su parte, Marshall Van Alstyne, profesor de la Universidad de Boston y coautor del informe, añade: «Los economistas llevan décadas estudiando este fenómeno: una vez que el cliente invierte en una relación específica, el proveedor adquiere una capacidad de influencia que ningún contrato puede prever completamente. Para los CIO, la lección es clara: negocia las condiciones para salir antes de comprometerte. No es necesario cambiar de proveedor para beneficiarse de tener una alternativa creíble.»
¿Qué revela el estudio?
El informe, que tiene 22 páginas divididas en seis secciones principales, presenta datos, análisis y visualizaciones basadas en una amplia encuesta. Si bien utiliza algunas fuentes secundarias para reforzar su contenido, no tiene la estructura de un estudio académico ni abundan las referencias bibliográficas, aunque sí aporta validez a partir de una muestra extensa y representativa.
En contrapartida, el documento carece de testimonios cualitativos o opiniones directas de clientes y expertos de la industria. Sin embargo, finaliza con cinco pautas para recuperar el equilibrio entre proveedores y clientes en un ecosistema que evoluciona velozmente. Aunque muchas parecen sentido común, algunas estrategias son poco usadas por las empresas.
El impacto económico de las imposiciones del proveedor
Las organizaciones destinan casi un tercio de sus presupuestos de software a estas modificaciones no voluntarias. El gasto medio en el cambio más reciente es de 12,87 millones de dólares, una cifra considerable incluso para grandes corporaciones.
Resulta esclarecedor que casi la totalidad de los profesionales consultados haya financiado iniciativas que, según su experiencia, empeoran el rendimiento, y más de la mitad repite esta situación, lo que indica un problema estructural.
La pérdida de poder de negociación del cliente
Los clientes solo disponen de verdadera capacidad de elección en la fase inicial de la compra. A partir de ahí, el control sobre cuándo y bajo qué condiciones realizar cambios lo tiene el proveedor. El 78% admite que su principal proveedor establece estas reglas.
Incluso quienes invierten decenas de millones anuales en software reconocen tener escasas herramientas para influir. Por ejemplo, entidades con un gasto anual de 50 millones enfrentan actualizaciones que cuestan más de 27 millones. El dominio del proveedor invierte la presunta fuerza de los grandes compradores, creando una dependencia profunda.
El coste de oportunidad de no actuar
El impacto no es solo financiero. Muchas empresas deben redirigir fondos planeados para innovación y proyectos de inteligencia artificial para cubrir estos gastos imprevistos. El 36% indica que el área de innovación es la más afectada.
Asimismo, el talento técnico sufre una drástica desviación: el 84% señala que ingenieros sénior dedican tiempo a mantener cambios impuestos por proveedores en lugar de crear capacidades futuras, lo que erosiona la competitividad y la capacidad de innovación.
Desperdicio de hardware y pérdida de eficiencia
Nueve de cada diez empresas han tenido que descartar hardware aún operativo para cumplir los plazos de soporte que fijan los proveedores. Esto supone una pérdida media de vida útil de 1,65 años por equipo. Las infraestructuras en pilas integradas y acopladas agravan este problema, ya que un cambio en un componente obliga a renovaciones más amplias.
Este ciclo genera un despilfarro físico y un mayor impacto ambiental, todo ello con poco valor añadido para el negocio.
Recomendaciones para recuperar el control
Los autores proponen que restablecer el equilibrio entre proveedores y clientes sería beneficioso para toda la industria. Un dato relevante: el 91% de los encuestados apoyaría una regulación que otorgara a los clientes de software empresarial protecciones similares a las de los inquilinos residenciales de larga duración, frente a un 1% en contra.
Las cinco estrategias recomendadas son:
- Negociar las condiciones para la salida antes de firmar contratos iniciales.
- Invertir desde el principio en modularidad y estándares abiertos.
- Mantener alternativas creíbles frente a proveedores principales.
- Reducir asimetrías de información mediante benchmarking.
- Construir influencia colectiva a través de asociaciones sectoriales.
Estos pasos facilitarían un reparto más justo del poder en la relación cliente-proveedor.
Metodología y contexto del estudio
El informe fue elaborado por Origina en colaboración con Thinkers50 y se basa en una investigación de Censuswide, que encuestó a 2.018 responsables sénior de TI en Estados Unidos y Reino Unido. Todos gestionan grandes plataformas como IBM, SAP o VMware a escala empresarial. La recogida de datos tuvo lugar entre el 11 y 19 de mayo de 2026, y cubrió cinco sectores clave, incluidos servicios financieros y sector público.
Esta rigurosa metodología aporta una fotografía fiel de los retos reales que enfrentan las empresas a día de hoy en términos económicos y estratégicos en software.
El dilema de la inteligencia artificial: ¿libertad o dependencia?
La inteligencia artificial (IA) representa un punto de inflexión para el software corporativo. El informe destaca una paradoja fundamental: la IA puede ser tanto una herramienta de liberación del dominio que ejercen los proveedores, como una fuente de dependencia aún mayor.
Por un lado, la IA puede facilitar la migración y la transición entre plataformas mediante herramientas que traducen estructuras de datos y reescriben código legado, reduciendo costes y otorgando a las empresas una amenaza creíble de abandono que mejora su poder negociador.
Por otro, el uso creciente de modelos externos de IA integrados en operaciones centrales podría hacer que las empresas dependan de proveedores específicos de infraestructuras avanzadas, trasladando la dependencia actual de aplicaciones propietarias a capas de orquestación de IA controladas por unos pocos actores dominantes.
Esta dualidad plantea un escenario complejo donde, por un lado, la IA distribuye capacidades avanzadas a empresas más pequeñas, y por otro, concentra poder en quienes controlan la infraestructura subyacente. Las organizaciones deben decidir conscientemente priorizar herramientas abiertas que fomenten la portabilidad y la interoperabilidad para evitar caer en nuevos monopolios.
Cambios emergentes en la economía del software
El informe también señala la ausencia de un cambio radical: pasar de la tradicional tarificación por usuario a modelos basados en resultados o valor aportado. Estas nuevas formas de precios, adoptadas recientemente por empresas como Salesforce, IFS y Gainsight, pueden transformar profundamente la economía del TI tanto para clientes como para proveedores.
Implicaciones para el sector
Este estudio es crucial para todos los actores del ecosistema de software empresarial. Los proveedores deben entender que acostumbrarse a encadenar a los clientes a corto plazo puede pasar factura en reputación y abrir la puerta a una regulación más estricta.
Los clientes, especialmente CIOs y CFOs, necesitan ser conscientes del verdadero coste oculto de sus dependencias tecnológicas y defender arquitecturas modulares y contratos más flexibles para proteger los presupuestos de innovación.
También deben tener en cuenta que la llegada de la IA Agentic transformará modelos de negocio y estructuras de costes, por lo que conviene prepararse para posibles impactos en los presupuestos, pese a que muchos proveedores tratan de mitigar estos riesgos.
Consultores, socios tecnológicos y responsables políticos deberían promover medidas que reduzcan el poder desproporcionado de los proveedores. Tal como señala el informe, equiparar derechos con los de los inquilinos residenciales podría ser una vía para dejar atrás la era de la «tasa oculta» del software.
En definitiva, restaurar la capacidad de elección y control en el software empresarial no solo beneficiaría a las organizaciones, sino también a la economía global, liberando talento y capital para una innovación auténtica y sostenible.