La temporada de auroras ya está aquí: por qué brillan más cerca de los equinoccios

Cada año, la actividad de las auroras boreales y australes aumenta en torno a los equinoccios de primavera y otoño. Este fenómeno, conocido desde hace más de un siglo, se debe a la interacción del campo magnético terrestre con el viento solar en un momento muy concreto de la órbita terrestre.

Es cierto: existe una temporada específica para observar auroras, y ocurre alrededor de los equinoccios de primavera y otoño. Este patrón natural, conocido desde hace más de 100 años por la comunidad científica, explica que las auroras se produzcan con mayor frecuencia dos veces al año. ¿Pero qué hay detrás de esta curiosa relación?

El sol expulsa continuamente partículas cargadas que, al llegar a la Tierra, interactúan con nuestro campo magnético provocando tormentas geomagnéticas. Estas perturbaciones son las causantes de las auroras. Aunque el sol tiene ciclos de actividad, como el famoso ciclo solar de 11 años —que alcanzó su máximo en 2024—, este no explica por qué la actividad geomagnética aumenta justo en torno a los equinoccios.

Investigaciones históricas sobre la temporada de auroras

El vínculo entre auroras y equinoccios fue documentado ya en 1912 por Aloysius Cortie, un astrónomo jesuita inglés. Más tarde, en 1940, los científicos Sydney Chapman y Julius Bartels aportaron en su reconocido libro Geomagnetism un análisis detallado que consolidó la idea del doble pico anual en la actividad geomagnética. Décadas después, David Hathaway, físico solar de la NASA, actualizó estos datos mostrando claramente el patrón durante el periodo 1932-2002.

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Gráfico que muestra picos de actividad magnética en marzo-abril y septiembre-octubre
Gráfico de la actividad geomagnética con dos picos anuales en torno a los equinoccios. Fuente: David Hathaway, NASA.

El efecto Russell-McPherron: la clave magnética

Para explicar esta periodicidad, los investigadores Christopher Russell y Robert McPherron, de la Universidad de California en Los Ángeles, propusieron en 1973 un modelo que explica la conexión geométrica y magnética entre el sol y la Tierra. Según ellos, el fenómeno se basa en la orientación del campo magnético solar, transportado por el viento solar, y su interacción con el campo magnético terrestre.

Un componente clave es el denominado componente Bz, que representa la dirección norte-sur del campo magnético solar. La orientación de este componente varía a lo largo del año debido a la inclinación del eje terrestre y de la órbita alrededor del sol. Durante los equinoccios, estos campos magnéticos se alinean de tal manera que se facilita la apertura de una puerta magnética en la magnetosfera terrestre, permitiendo que las partículas solares penetren y provoquen auroras.

Auroras en tonos verdes y rosas sobre un cielo nocturno en Wisconsin
Auroras sobre Highbridge, Wisconsin, el 12 de noviembre de 2025. Crédito: Robynanne Cash-Howard.

El efecto equinoccial complementa el fenómeno

Además del efecto Russell-McPherron, existe otro factor conocido como el efecto equinoccial. Este se basa en la posición de los polos magnéticos de la Tierra, que durante los equinoccios quedan perpendiculares al flujo del viento solar en dos momentos del día, intensificando su impacto. Aunque menos fuerte que el efecto Russell-McPherron, este efecto suma a la probabilidad de que se produzcan tormentas geomagnéticas que generan auroras.

Diagrama de la órbita terrestre mostrando equinoccios y solsticios
Diagrama de la órbita terrestre alrededor del sol mostrando la inclinación del eje durante equinoccios y solsticios. Fuente: NOAA.

Un espectacular fenómeno natural para observar

Por ello, en Europa, América del Norte y otras regiones cercanas a los polos, la llegada de la primavera y el otoño son los mejores momentos para avistar auroras. La combinación entre magnetismo y la geometría del sistema Tierra-Sol hace que, de modo esperado y predecible, este fenómeno de luces brillantes inunde el cielo con verdes, rosas y rojos intensos.

La comunidad científica continúa estudiando a fondo estas interacciones, aunque la esencia del fenómeno está clara: las condiciones magnéticas y geométricas específicas alrededor de los equinoccios favorecen las tormentas solares que iluminan nuestros cielos con auroras espectaculares.

La comunidad comparte sus imágenes más impresionantes

Fotógrafos aficionados y expertos han capturado recientemente impresionantes imágenes de auroras durante estas temporadas. Desde Canadá hasta Noruega, las fotografías destacan la belleza y diversidad de este fenómeno, mostrando desde cortinas verdes hasta estallidos rosados y rojizos que cubren amplios cielos nocturnos.

Auroras verdes y rojas sobre un lago en Ontario
Auroras sobre Deep River, Ontario, el 14 de septiembre de 2025. Foto por David Cox.
Aurora en forma de cortinas verdes sobre un lago en Noruega
Cortinas de aurora en Eidsfjord, Noruega, el 1 de octubre de 2025. Foto por Thea Schenk.

La invitación está abierta para que más aficionados compartan sus fotografías y experiencias, enriqueciendo así el conocimiento y el testimonio sobre esta mágica temporada.

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