En una entrevista durante el evento IFS Unleashed, Kevin Price, responsable mundial de gestión de activos empresariales en IFS, compartió su visión sobre el futuro próximo de este sector clave para la industria. Price subrayó la necesidad de que las organizaciones gestionen sus activos a lo largo de todo su ciclo de vida, apoyándose en una combinación tecnológica que englobe ERP, gestión de servicios de campo (Field Service Management) y gestión avanzada de activos (Enterprise Asset Management o EAM).
Según Price, la verdadera innovación no radica solo en disponer de más funcionalidades, sino en conectar estas capacidades mediante una capa de inteligencia artificial (IA) integrada, en lugar de apegarse a productos aislados que solo se enlazan mediante integraciones tradicionales. Esta estrategia facilita la gestión conjunta de las distintas fases y actividades que involucran a los activos, cerrando brechas informativas y de operatividad entre equipos y procesos.
Partnerships estratégicos para complementar fortalezas
El directivo destacó asimismo la importancia de las colaboraciones abiertas, poniendo como ejemplo la alianza con Siemens, reconocida por su especialización en gemelos digitales y visualización. Estas asociaciones aportan conocimientos, herramientas y redes sectoriales que enriquecen la cartera tecnológica de IFS, brindando a las organizaciones acceso a soluciones avanzadas y experiencia consolidada.
Price resaltó que las alianzas no buscan imponer configuraciones uniformes para todas las compañías, sino cubrir carencias puntuales y potenciar fortalezas complementarias. En un horizonte donde la gestión de activos se torna más integrada, estas sinergias podrán marcar la diferencia competitiva.
IA integrada en la experiencia diaria de trabajo
La incorporación de la IA dentro de las interfaces cotidianas de los usuarios representa otro avance esencial. En IFS Unleashed, Price presentó «IFS Intelligence», una solución que lleva la inteligencia artificial directamente a las operaciones de negocio.
Por ejemplo, la implementación de asistentes conversacionales permite una interacción más fluida y rápida, evitando la complejidad de interfaces tradicionales para ciertas tareas como la entrada o transformación de datos. Esto no solo acelera procesos sino que potencia la usabilidad del sistema en diferentes flujos de trabajo.
Para Price, la IA no se limita a anticipar fallos o generar recomendaciones: también transforma cómo las personas acceden a la información y ejecutan sus tareas habituales, incrementando así la eficiencia global.
Inspección basada en riesgos y mejora de la calidad informativa
Un área clave donde la IA y los sistemas digitales tienen gran impacto es la inspección basada en riesgos, considerada «el santo grial» del mantenimiento de activos. Las revisiones tradicionales se apoyan en observaciones individuales que pueden dejar datos vitales sin registrar.
La digitalización permite capturar mayor detalle y uniformidad en la información recopilada, favoreciendo registros más fiables que sustenten decisiones de mantenimiento mejores y más rápidas. Price citó el caso de la destilería Williams and Grant, que con soluciones predictivas ha conseguido reducir un 40% las reparaciones reactivas y ahorrar 8,4 millones gracias a un incremento en la disponibilidad y rendimiento de sus equipos.
Fundamentos sólidos para potenciar la IA
El éxito en la aplicación de IA exige contar con una base consistente de información de activos. Price enfatizó la importancia de definir claramente cada activo y sus parámetros, apoyándose en estándares internacionales como ISO 14024 o desarrollando plantillas propias acordadas por todos los equipos.
Esta gobernanza del dato es clave para evitar inconsistencias que dificulten la comparación y aplicación eficiente de la información, siendo el cambio organizativo más relevante que la mera tecnología. La automatización creciente requiere replantear responsabilidades y procesos con liderazgo y compromiso constante.
De la predicción a la prescripción: el futuro del mantenimiento
Price planteó que la siguiente etapa después de anticipar fallos será la “mantenimiento prescriptivo”, en la que los sistemas no solo alertan, sino que aconsejan las acciones concretas a tomar, basándose en un profundo análisis de modos de fallos y sus efectos (FMECA).
Sin embargo, advirtió que la decisión final debe considerar la confianza humana y el contexto, pues no todos los procesos son automatizables íntegramente. Establecer criterios claros para la supervisión humana será vital para equilibrar eficiencia y control.
Además, priorizar intervenciones en activos críticos según su nivel de riesgo ayudará a focalizar recursos y maximizar la efectividad del mantenimiento.
Desafíos en la adopción de sistemas EAM
A pesar de las inversiones, algunas empresas no logran captar plenamente el valor de sus sistemas de gestión de activos. Price atribuye esta realidad a la calidad de los datos y, sobre todo, a la falta de adaptación organizativa y cultural.
Un EAM no triunfa solo con su instalación técnica; es necesario que sus procesos se integren en la rutina diaria de los usuarios. Sectores altamente regulados, como las ciencias de la vida o la farmacéutica, muestran mayor disciplina en su adopción por los requisitos normativos. En otras industrias, la tecnología puede estar presente sin que se emplee eficazmente.
Para contrarrestar esto, Price recomienda mantener evaluaciones del valor de negocio y equipos dedicados a asegurar el éxito con el cliente, vigilando así que se cumplan los objetivos tras la puesta en marcha.
Prioridades prácticas para el próximo año
En términos concretos, Price aconseja que las empresas intensivas en activos se enfoquen en conocer mejor sus equipos y organizar la información de forma estructurada, integrando datos de sensores, monitoreo, especificaciones del fabricante y registros históricos.
Sostiene que a menudo se espera a que surja un problema antes de mejorar la gestión de la información, lo que limita las opciones de optimización. Para avanzar, se debe establecer esta labor como prioridad de liderazgo y cumplimiento normativo.
El progreso en gestión de activos es un proceso evolutivo, que requiere dedicación continua y no una solución puntual.
Un reto tecnológico y humano combinado
En resumen, la visión de Kevin Price aborda una transformación integral que mezcla tecnología conectada, prácticas organizativas rigurosas y liderazgo comprometido. La IA facilita acceso, captura y soporte en mantenimiento, pero depende de datos fiables, gobernanza clara y comprensión profunda del riesgo.
El factor humano sigue siendo clave a la hora de decidir automatización y supervisión, con la colaboración y alianzas impulsando ofertas más completas y adaptadas.
Así, más allá de las herramientas predictivas, el verdadero avance radica en consolidar estas bases para lograr una gestión de activos más eficiente y confiable.