Recientes simulaciones realizadas por el Southwest Research Institute (SwRI), en colaboración con científicos de la Universidad de Arizona, han puesto en cuestión los modelos tradicionales sobre la formación de la Luna. Según este nuevo análisis, la Luna podría haberse formado íntegra y en un estado sólido en apenas cinco horas tras un gigantesco impacto entre la proto-Tierra y un cuerpo del tamaño de Marte.
Este avance se debe a la incorporación en las simulaciones de variables cruciales que antes no se consideraban, especialmente la resistencia del material de los dos planetas que colisionaron. Utilizando técnicas computacionales de última generación, los investigadores han podido modelar con mayor precisión cómo los atributos físicos de los cuerpos involucrados afectan al resultado final de la colisión.
El estudio, publicado en The Astrophysical Journal Letters, desafía las ideas previas que sugerían que la formación lunar fue un proceso más lento que involucraba que el material impactado se vaporizaría y luego condensaría para dar lugar a la Luna. En cambio, el nuevo modelo propone que al menos una parte importante de la masa originalmente sólida pudo sobrevivir a la colisión y aglutinarse rápidamente, dando como resultado una Luna íntegra en cuestión de horas.
Este enfoque ofrece también una herramienta poderosa para acotar mejor el momento exacto en que se produjo este evento, considerado uno de los más significativos en la evolución temprana de nuestro sistema solar. Comprender el proceso con mayor detalle contribuirá a desentrañar cómo se formaron no solo la Tierra y la Luna, sino también los planetas terrestres en general.
Hasta ahora, la teoría dominante en la formación lunar postulaba que después del impacto, la materia expulsada quedaba inicialmente en estado de vapor y polvo cósmico, tardando miles de años en consolidarse bajo la influencia gravitacional. Sin embargo, con esta nueva perspectiva basada en la fortaleza estructural del material planetario, el proceso de formación resulta mucho más rápido y dinámico.
Los investigadores emplearon modelos que permiten simular no solo el impacto en sí, sino también la respuesta del material sólido durante la enorme liberación de energía y deformación, un aspecto que no se había explorado en detalle en estudios previos. Gracias a ello, ahora entienden mejor cómo el núcleo de la proto-Luna pudo haberse mantenido compacto y cohesionado, moldeando su estructura desde el inicio.
El trabajo contribuye a pulir las teorías sobre la evolución inicial de la Tierra y su satélite natural, cuando el sistema Tierra-Luna apenas se estaba formando hace aproximadamente 4.5 mil millones de años. Al arrojar luz sobre la rapidez y el mecanismo de formación, abre nuevas líneas de investigación para entender también la composición química y física de ambos cuerpos.
En resumen, las simulaciones hechas en colaboración entre el Southwest Research Institute y la Universidad de Arizona ofrecen una visión renovada y detallada de la formación lunar, sugiriendo un proceso de acreción del satélite mucho más rápido y con características físicas precisas que podrán ser comprobadas y afinadas en futuras investigaciones científicas.