Nuevo mecanismo revela cómo se propaga el glioblastoma, el cáncer cerebral más letal

Un estudio apunta a que las células del glioblastoma conservan una ‘memoria mecánica’ que facilita su invasión en tejidos sanos, una pista clave para entender la agresividad de este tumor cerebral.

Investigadores han descubierto un sorprendente mecanismo que explica cómo el glioblastoma, uno de los tipos más mortales de cáncer cerebral, se dispersa en el tejido sano circundante. Según el estudio, las células tumorales son capaces de retener una memoria mecánica necesaria para superar las barreras físicas que encuentran mientras invaden nuevas áreas del cerebro.

El glioblastoma se caracteriza por su rápida proliferación y gran capacidad invasiva, lo que dificulta su tratamiento y convierte al pronóstico en uno de los más desfavorables entre los cánceres cerebrales. Los científicos han observado que, durante la expansión del tumor, las células cancerosas se enfrentan a condiciones físicas poco habituales, especialmente en la interfase entre el tumor y el tejido sano. En ese entorno, el fluido que rodea las células en el borde invasivo presenta una viscosidad hasta ocho veces superior a la encontrada en el interior del tumor.

Este cambio en las propiedades físicas del entorno obliga a las células a adaptarse para migrar con éxito. El equipo de investigación ha descubierto que las células del glioblastoma no solo responden a estos estímulos físicos, sino que gracias a una forma de memoria mecánica, mantienen la capacidad de adaptación adquirida, lo que les permite persistir en la invasión incluso después de abandonar el ambiente viscoso que inicialmente enfrentaron.

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Los expertos utilizaron dispositivos microfluídicos que replican este microentorno viscoso, capaces de simular con gran precisión las condiciones que encuentran las células tumorales. Este enfoque permitió observar con detalle cómo la presión y el flujo del fluido afectan la movilidad y la forma de las células a medida que migran. Tras atravesar estas condiciones, las células mostraron cambios estructurales y funcionales que demostraron haber sido ‘aprendidos’ y retenidos, facilitando su invasión posterior en otros tejidos menos viscosos.

Este hallazgo abre nuevas vías para comprender la biología del glioblastoma y su resistencia a los tratamientos convencionales, que muchas veces no logran frenar la rápida extensión del cáncer. Además, sugiere que intervenir en la respuesta mecánica de las células podría ser una estrategia eficaz para limitar la propagación del tumor.

La investigación también resalta la importancia de considerar no solo los factores genéticos y químicos en la progresión del cáncer, sino también las propiedades físicas del microambiente tumoral. Comprender cómo las células cancerosas perciben y recuerdan estos estímulos mecánicos podría tener un impacto significativo en el diseño de terapias más efectivas y personalizadas para pacientes con glioblastoma.

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