Pat McGrath, una de las figuras más influyentes en el mundo del maquillaje, ha encontrado una solución definitiva para uno de los mayores desafíos que enfrentan quienes usan cosméticos: la necesidad constante de retocar. A menudo, un mismo pintalabios debe aplicarse varias veces en un día para mantener su color y brillo. Sin embargo, en colaboración con Pandora, McGrath ha reinventado esta experiencia transformando el maquillaje en joyas que nunca pierden su esencia ni requieren retoque.
La colección, que saldrá a la venta el 8 de octubre, comprende 17 piezas entre charms, anillos, pendientes y colgantes que parecen extraídos directamente del kit personal de McGrath, pero elaborados en oro y plata para durar años. El diseño gira en torno a motivos como labios, corazones palpitantes, pequeños tubos de pintalabios adornados con cristales y medallones grabados con mantras de belleza, reflejando la personalidad teatral y maximalista de la maquilladora.
Los precios oscilan entre 58 y 200 dólares, manteniéndose dentro del rango de lujo asequible característico de Pandora, sin llegar a entrar en el territorio de la alta joyería. La campaña, fotografiada por Sølve Sundsbø, destaca por su estética vibrante y pulida, evocando la intensidad y pigmentación que define el trabajo de McGrath en el maquillaje.
Lo que realmente distingue esta colaboración no son solo las formas de los charms, sino el planteamiento creativo detrás de ellos. Según McGrath, el proceso comenzó desde el color, tal como sucede al crear un maquillaje. Su intención era convertir «el lenguaje visual de la belleza: pigmento puro, brillo, cristal, textura y luz» en piezas usables de forma permanente, en lugar de productos que requieren retoques constantes cada pocas horas.
A diferencia del diseño tradicional de joyas que se inicia habitualmente desde un material como el metal o la piedra preciosa para luego buscar su forma, aquí el punto de partida fue la cultura efímera del maquillaje: una barra de labios, una máscara de pestañas o un toque de gloss cuya presencia suele ser pasajera. El reto estaba en capturar esa esencia pasajera y transformarla en un objeto duradero, capaz de resistir el uso diario, duchas o incluso décadas sin deteriorarse.
La propuesta también juega con la filosofía del icónico brazalete de Pandora, que ofrece una experiencia de personalización gradual, permitiendo al usuario construir su estética paso a paso. Por el contrario, el maquillaje funciona según una lógica mucho más exigente: se compra un producto, se experimenta por unos días y, a menudo, termina relegado a un cajón tras el esfuerzo que supone reaplicar cada mañana. Esta colección ofrece lo mejor de ambos mundos: la intensidad y la expresividad de McGrath, sin la necesidad de un complejo ritual diario. Basta con poner el charm para adoptar esa actitud hasta que decidas cambiarla.
McGrath señala que maquillaje y joyería comparten el mismo instinto fundamental: el deseo de adornarse y modificar cómo uno se siente sin alterar su esencia. No se trata solo de marketing; es una realidad que quienes eligen un labial intenso o un anillo llamativo lo hacen para cambiar la narrativa que cuentan al mundo. La diferencia es que, mientras el maquillaje necesita de un espejo y tiempo, las joyas pueden acompañar un día entero, sobreviviendo a un vuelo, una sesión de gimnasio o una jornada laboral sin un solo retoque.
La iniciativa, claramente tanteando el terreno del mercado de regalos para las próximas fiestas, apunta también a un cambio significativo en la intersección entre belleza y joyería. Durante años, las marcas de cosmética han perseguido fórmulas para lograr permanencia, como cejas tatuadas o tintes semipermanentes para labios, pero Pandora y McGrath optan por ir más allá: la solución es directa y elegante, convertir el maquillaje en metal.
Este giro inesperado no solo resuelve un problema del maquillaje con una respuesta joyera, sino que funciona gracias a su originalidad; nadie antes había explorado esta idea con tanta claridad y precisión. La nueva colección será sin duda un referente de cómo la belleza puede fusionarse con la durabilidad, creando piezas únicas que sobresalen tanto por su estilo como por su innovación.