El descubrimiento de que Marte no es un mundo geológicamente inerte se remonta a los años 70, cuando la misión Viking 2 de la NASA aterrizó en la llanura de Utopia Planitia el 3 de septiembre de 1976. Aunque en aquel entonces no se pudo confirmar, Viking 2 detectó dos posibles seísmos, conocidos como marsquakes, que indicaban que el planeta rojo podría tener actividad sísmica.
Durante décadas, la comunidad científica dudó sobre la validez de estas señales debido a las limitaciones técnicas del instrumento que llevaba Viking 2: un pequeño sismómetro montado en la parte superior de la plataforma del módulo, vulnerable a interferencias causadas por el viento marciano. Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista AGU Advances, y basado en nueva información recopilada entre 2018 y 2022 por el sismómetro de la misión InSight, sitúa esos eventos en la misma región y abre la puerta a confirmar que Viking 2 pudo, de hecho, captar auténticos terremotos marcianos.
InSight, equipado con tecnología mucho más avanzada y su sismómetro directamente posado sobre la superficie marciana en la región de Elysium Planitia, cercana a Utopia Planitia, registró cerca de mil marsquakes durante sus cuatro años de misión. Estos nuevos datos permiten a los investigadores comparar los eventos históricos y actuales, aportando un contexto más claro sobre la actividad tectónica marciana.
Marsquakes confirmados en regiones vecinas
La proximidad geográfica entre las zonas de aterrizaje de Viking 2 y de InSight, ubicadas en las tierras bajas del norte de Marte y comúnmente agrupadas como la cuenca Elysium-Utopia, resultó crucial para esta nueva interpretación. El análisis liderado por Wanbo Xiao de la Universidad de Pekín revisó las señales del sol (día marciano) 53 y sol 80 detectadas por Viking 2, concluyendo que el segundo evento presenta características coherentes con un marsquake, aunque no se puede descartar con seguridad la posibilidad de que se tratase de un impacto de meteorito.
Las diferencias en las observaciones sísmicas entre Viking 2 e InSight se atribuyen principalmente a la calidad y ubicación de los instrumentos, así como a las estrategias de muestreo empleadas. El estudio indica que no se debe interpretar la disparidad en la señal como un cambio en la actividad sísmica del planeta, sino a las limitaciones técnicas del primer sismómetro y a las diferencias en sensibilidad y método.
Implicaciones para la historia sísmica de Marte
El evento del sol 80, especialmente, arroja luz sobre la posible continuidad en el tiempo de las zonas activas sísmicamente fuera de regiones clásicas como Cerberus Fossae. Esto implica que ciertas áreas en las tierras bajas del norte han estado activas durante largos periodos, ofreciendo datos valiosos para entender la geología y evolución planetaria.
Además, otras regiones de Marte, como el enorme sistema de cañones de Valles Marineris y la región volcánica de Tharsis, también presentan actividad sísmica reciente. InSight detectó numerosos marsquakes asociados a movimientos magmáticos, fallas y procesos de liberación de tensión en la corteza, evidenciando que el interior marciano sigue dinámico.
Impactos de meteoritos y actividad sísmica
InSight también logró identificar varios «impactquakes», señales sísmicas causadas por impactos de meteoroides confirmados mediante imágenes orbitales que mostraron cráteres frescos en zonas como Amazonis Planitia y Cerberus Fossae. Estas observaciones complementan las detectadas por el módulo Viking 2, que podría haber registrado un evento similar.
En definitiva, el estudio no solo confirma la presencia de marsquakes en la actualidad, sino que actualiza la historia sísmica de Marte, validando datos antiguos gracias a la tecnología y al conocimiento acumulado en los últimos 50 años.