El auge del comercio electrónico ha incrementado la necesidad de entregas rápidas, lo que ha generado una presión especial en la última etapa del proceso logístico: el empaquetado de pedidos, que en su mayoría sigue siendo manual. Los proveedores logísticos terceros, que suelen enfrentar picos estacionales y márgenes ajustados mientras luchan por encontrar mano de obra, son quienes más sufren este cuello de botella. Además, la automatización tradicional suele requerir semanas de integración y una elevada inversión inicial.
En este contexto, Ultra ha desarrollado robots industriales impulsados por inteligencia artificial para ayudar a resolver este problema, comenzando por la etapa de empaquetado de pedidos. Su robot, llamado Operator (OP1), se entrega en una caja, se conecta a una toma eléctrica estándar y a Ethernet, y puede estar en funcionamiento en menos de un día. Está potenciado por redes neuronales entrenadas con datos reales de robots realizando tareas específicas, lo que le confiere una gran flexibilidad.
Ultra ofrece OP1 bajo un modelo de suscripción o robots como servicio (RaaS), de modo que los almacenes pagan una tarifa mensual en vez de hacer una compra directa del hardware. Según la empresa, sus robots ya han empaquetado más de 500.000 pedidos en centros logísticos de Nueva York, Georgia, Nueva Jersey y Texas. Uno de sus clientes, Highline Commerce, un operador logístico de Brooklyn ubicado en Industry City, utiliza el OP1 para procesar una parte significativa de sus pedidos. Ultra contempla expandir su flota hasta varios centenares de robots durante 2027.
Jon Miller Schwartz, CEO de Ultra, destaca que frente a muchas empresas de robótica que aún están en etapas de investigación con productos a años de llegar al mercado, Ultra se centra en desplegar tecnología ya madura para que el cliente pueda utilizarla desde el primer día. En lugar de desarrollar un robot de uso completamente genérico, la compañía ha apostado por especializar sus robots en el sector de la logística e-commerce, concretamente en el empaquetado, una tarea que tradicionalmente no era automatizable.
El mercado objetivo inicial de Ultra son los almacenes de comercio electrónico en Estados Unidos, que suman decenas de miles y representan un mercado multimillonario en volumen. A medio y largo plazo, la empresa planea ampliar las aplicaciones de sus robots, la tipología de clientes y su alcance geográfico, apuntando a un potencial mercado global que se estima en billones de dólares.
Ultra opera bajo un modelo operativo basado en el leasing del robot, que incluye hardware, software y soporte en una tarifa mensual. Este método permite eliminar la barrera del desembolso inicial significativo, facilitando que las empresas adopten la automatización de manera más flexible y económica.
La compañía está radicada en Industry City, en Brooklyn, Nueva York, un enclave que facilita el acceso a talento tecnológico de alta calidad. Esta ubicación también favorece la colaboración estrecha con clientes como Highline Commerce, permitiendo acelerar el desarrollo de los robots con feedback directo y en tiempo real.
Respecto a la última ronda, Ultra cerró recientemente una financiación Serie A de 50 millones de dólares liderada por Framework Ventures, tras haber recaudado previamente 12 millones en rondas iniciales encabezadas por Y Combinator y NextView Ventures. Según Schwartz, el principal reto al captar fondos fue explicar a los inversores que la robótica, a diferencia del software, implica gestión de cadena de suministro, producción y soporte operativo, pero la solidez del producto y la relación cercana con los clientes convencieron a los inversores.
De cara al futuro inmediato, Ultra planea ampliar su equipo y espacio para incrementar la producción de robots en Industry City, con la previsión de despliegue de centenares de unidades durante 2027. Además, están trabajando junto a laboratorios líderes en robótica para dotar a sus robots de mayor autonomía y capacidad, acelerando la escalabilidad de su flota.
Como recomendación para otras compañías en Nueva York sin un reciente estímulo financiero, Schwartz aconseja centrarse en mejorar el producto, estrechar la relación con los clientes y fomentar el crecimiento continuo como estrategia clave para avanzar.