Un meteorito antiguo descubre un planeta olvidado que existió hace 4.500 millones de años

Un meteorito hallado en el desierto del Sahara aporta pruebas de la existencia de un planeta primitivo, perteneciente a los primeros instantes de formación del sistema solar.

Un meteorito excepcional recuperado en el desierto del Sahara ha proporcionado evidencia clave sobre un mundo perdido que existió hace aproximadamente 4.500 millones de años, en los albores de nuestro sistema solar. Según un grupo de investigadores, este cuerpo planetario, potencialmente del tamaño de la Luna o incluso hasta Marte, orbitaba alrededor del Sol antes de verse destruido tras colisionar con otro objeto.

Este hallazgo sugiere que hace miles de millones de años hubo cuerpos planetarios más numerosos y quizás más grandes de lo que se pensaba hasta ahora, algunos de los cuales desaparecieron por choques violentos. El meteorito, que fue analizado con técnicas avanzadas, contiene fragmentos que revelan composiciones y características mineralógicas que no encajan con los cuerpos conocidos sino con un asteroide o planeta primigenio hasta ahora desconocido para la ciencia.

Los investigadores estudiaron la composición isotópica y la estructura interna del meteorito, confirmando que este material procede de una masa diferenciada, es decir, que en su interior ya había procesos de segregación de metales y rocas, típicos de núcleos planetarios en formación. Esto implica que el cuerpo original al que perteneció este meteorito había alcanzado una complejidad estructural similar a la de los planetas que conocemos hoy, e incluso pudo poseer una corteza sólida y un manto.

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Este descubrimiento es particularmente relevante porque ofrece una ventana al periodo llamado «disc protoplanetario», cuando los planetas comenzaron a formarse a partir de la nube de gases y polvo que rodeaba al Sol recién nacido. Aunque hemos encontrado numerosos meteoritos que nos hablan de asteroides y fragmentos menores, encontrar pruebas de un mundo completo pero ya destruido es inusual y aporta datos únicos para comprender la evolución planetaria temprana.

Además, el hecho de que este meteorito haya sido encontrado en el Sahara no es casual, ya que las condiciones de este desierto facilitan la preservación y conservación de restos extraterrestres a lo largo de millones de años, permitiendo que los científicos los estudien con gran detalle.

Con esta investigación, que combina geología planetaria, química y física con observaciones astronómicas, se ha abierto una nueva línea de estudio para la historia oculta del sistema solar, ayudando a reconstruir episodios de formación, destrucción y reciclaje de cuerpos planetarios que dieron forma al entorno en el que hoy vivimos.

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